Virus Sion 48: Inmune a Advertencias y Resoluciones.

El sionismo es un patógeno avasallador, que he bautizado con el nombre Virus -Sion 48, que lleva 72 años contagiando con su pestilencia y mortalidad, tanto a los pueblos de Oriente Medio en general, como al pueblo palestino en forma preferente.

En el caso de Palestina, esa contaminación se realiza a través de la ocupación y colonización de su cuerpo territorial, el intento de exterminio de sus células sociales, el robo y usurpación de todo aquello que da sustento a este organismo político, social, cultural económico, histórico, evidentemente vivo, que se llama Palestina y que es la manera que usa el régimen israelí, para inocular esta enfermedad infecciosa y nociva, llamada sionismo. El Virus Sion 48 es un patógeno que debemos erradicar de las más diversas formas que seamos capaces de encontrar, para así impedir su propagación, ya con visos de pandemia, que tanto daño le hace a la humanidad.

Se Busca Tratamiento contra el Sion 48

Hasta ahora, las vacunas probadas contra el Sion 48 no funcionan, no afectan su letalidad: advertencias diplomáticas, resoluciones de organismos internacionales, recriminaciones, llamados a la cordura, a la sensatez de una ideología cuya base es, precisamente, la violación de todos los protocolos de seguridad y convivencia en las relaciones internacionales, la cooperación y vínculos entre los pueblos. Es un Virus altamente resistente y que muta, en forma oportunista en función de los acontecimientos, pero siempre bajo el manto protector del mayor propietario de aquellos laboratorios, que permiten la generación de este tipo de Virus, convertido en una peculiar arma de destrucción masiva, que el imperialismo suele crear o permitir que sus incondicionales como el sionismo y el wahabismo exhiban y usen contra los pueblos de Asia occidental, principalmente, aunque ahora han ampliado su radio de acción al Magreb.

Desde el año 1948 a la fecha, cuando el Virus Sion 48 declara su nacimiento, protegido por los laboratorios políticos de las potencias occidentales, se han emitido una veintena de resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU (CSNU) con las más amplias exigencias a Israel, sin que ninguna de ellas haya sido atendida en lo más mínimo, constituyéndose, por tanto, en flagrantes transgresiones al derecho internacional. Agravado por el hecho, que a pesar de ser resoluciones vinculantes, resultan estériles ante el veto que generalmente extienden los regímenes estadounidenses, sumándose también Gran Bretaña y Francia, cuyos asientos en el CSNU y sus vetos contrarios a llevar a efecto las condenas a la entidad israelí, han servido para consolidar la impunidad y propagación de esta patógeno vírico.

Agreguemos a lo mencionado, el ignorar los dictámenes, acuerdos y resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU). Las continuas violaciones al IV Convenio de Ginebra, a la propia carta de la ONU en sus propósitos y principios, como también aquellos dictámenes de la UNESCO y el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Lo que contabiliza, al menos, un centenar de documentos, ignorados por la entidad sionista y que dan cuenta de los más amplios crímenes cometidos en estos 72 años: asesinatos, deportaciones, demolición de viviendas, leyes segregacionistas, construcción de muros de apartheid, control y limitación del libre tránsito del pueblo palestino. Miles de detenido, entre ellos 350 menores de 16 años, construcción de carreteras exclusivas en palestina pero sólo para israelíes. Bloqueo aéreo, naval y terrestre del mayor campo de concentración del mundo que es la Franja de Gaza, entre otros efectos del Virus Sion 48.

La variedad de quebrantamientos a las leyes internacionales, por parte de este Virus Sion 48, son incontables. Entre ellas encontramos la Resolución N.º 194 del 11 de diciembre del año 1948 que establece “los refugiados palestinos tienen derecho a regresar a sus casas, ahora en territorio de Israel y muchas de ellas desaparecidas, o a recibir una compensación económica en el caso de que no deseen volver”. La Resolución N.º 303 del 9 diciembre del año 1949 que señala “La ciudad de Jerusalén se establecerá como un corpus separatum, bajo un régimen internacional especial y será administrada por las Naciones Unidas” violada por Israel que controla el conjunto de la ciudad y que además ocupa día tras día Al Quds Este, violando incluso los recintos religiosos del pueblo palestino e impidiendo el libre acceso d ellos files musulmanes pero abriendo sus puertas para que la presencia de colonos sionistas mancillen ese terreno considerado santo y que el mito construido por los historiadores afines al sionismo pretenden considerar como el sitio donde se habría construido el supuesto templo de Salomón.

Israel contraviene, igualmente, en forma contumaz, la Resolución N.º 242 del CSNU del 22 de noviembre del año 1967 que exige a esta entidad la “1. Retirada de las fuerzas armadas de los territorios ocupados en la Guerra de los Seis Días de 1967 y 2. el reconocimiento de la soberanía, integridad territorial e independencia política de todos los estados de la región y su derecho a vivir en paz dentro de límites seguros y libres de amenazas o actos de fuerza”.

El avance de esta infección llamada Sion 48 no tiene freno militar, político ni jurídico. En este último campo, la ONU sacó a circulación un prototipo de vacuna, que podría haber sentado enormes precedentes en la lucha por la erradicación de esta epidemia. Me refiero a la Resolución N.º 3379 del 10 de noviembre del año 1975 donde se determinó con claridad que el sionismo “es una forma de racismo y de discriminación racial”. Tanto Israel como su padre putativo y socios europeos se esmeraron en encontrar una manera de contrarrestar los efectos benéficos de esta vacuna anti sionista. Mediante el chantaje y las presiones sobre la dirigencia palestina y sus apoyos se consiguió anular la mencionada resolución N.º 3379 como condición innegociable, para entrar de lleno en la Conferencia de Madrid y la posterior firma de los llamados Acuerdos de Oslo. Fue el precio a pagar para llegar a la mesa de negociaciones, en una nueva burla de este virus, que muta cada día, a formas aún más criminales, a fin de evitar su destrucción definitiva.

En el año 1979, mediante la Resolución N.º 446 del CSNU, este organismo advierte sobre la acción del régimen israelí destinada a contagiar y con ello sionizar los territorios de Gaza y Cisjordania, con la introducción de genes patógenos bajo el nombre de colonos extranjeros, dentro de los más violentos dentro de esta enfermedad llamada sionismo. Se determina que “la política y las actuaciones de Israel de establecimiento de asentamientos, en los territorios palestinos y árabes ocupados, no tienen validez legal y constituyen un serio obstáculo para la consecución de una paz justa, global y duradera en Oriente Medio”.

El año 1994 un colono contagiado con la versión más extremista del Virus Sion 48 se introduce en la localidad cisjordana de Al Jalil (Hebrón) donde asesina a 29 palestinos y hiere un centenar. La variedad de este virus recibe el nombre de Baruch Goldstein, felizmente exterminado por aquellos que acompañaban a las víctimas asesinadas por terrorista. La ONU emitió, tras el ataque la Resolución N.º 904 del 19 marzo de 1994 condenado esta matanza a manos de este fundamentalista judío y “exige la presencia internacional en Cisjordania y Gaza con objeto de brindar protección a los palestinos de esos territorios ocupados” Nada de ello se cumple, pues el contagio putrefacto se apodera del casco histórico de la ciudad, donde se encuentra la sagrada mezquita de Ibrahimi, constituyéndose a pesar de su escaso número, en un foco irradiador de esta epidemia en suelo palestino llamada Sion 48.

En años posteriores se repitieron las dosis recriminatorias y de advertencias, para que el régimen cívico-militar israelí cesara la construcción de nuevos asentamientos, cumpliera la exigencia del retorno de los refugiados, pusiera fin a los ataques de ciudades palestinas en especial Ramallah, sede de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y donde su presidente, el fallecido Yasser Arafat, estaba en esos momentos asediado. Resoluciones hasta el año 2003, que incluyeron la exigencia de poner fin a la construcción del muro de la vergüenza, que concreta la segregación de Cisjordania, la separación de familias, zonas de cultivos de sus propietarios, que dividen día a día al suelo palestino.  Esa comunidad internacional se mostró estéril en tener resultados positivos con las pruebas experimentales de vacunas, que trataron de inocular mecanismos y advertencias, para así bajar los grados de mortalidad de este Virus, que parece no tener freno en sus avances por contagiar al conjunto de Palestina y la región.

Después de tres años de cerco en Ramallah, se permite la salida a suelo francés del asediado líder palestino el año 2004 se produce, en un Hospital de París, donde fue trasladado, la muerte del presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) Yasser Arafat. Estudios posteriores demostrarían la injerencia de Israel y agentes de inteligencia, en el envenenamiento del líder histórico palestino. El Virus Sion 48 adquiría así, vínculos con agentes radioactivos. Efectivamente, los análisis realizados por el Instituto de Radiofísica del Hospital Universitario de Lausana, tras la exhumación del cadáver de Arafat solicitado por su familia, encontraron el año 2013, niveles de polonio-210 radioactivo 18 veces superiores a lo normal

Entre el año 2004 y el 2014 se generan otra serie de resoluciones condenatorias respecto a la construcción del muro, la instalación de puestos de control, que impiden el libre tránsito palestino. La necesidad de permitir el regreso de los refugiados. El cese de la agresión contra Gaza. El fin de la construcción de los asentamientos. Una variedad de resoluciones y dictámenes, que parecen demostrar, que los organismos internacionales se han acostumbrado a la presencia de este Virus Sion 48 y su conducta mortal, en lo que suele denominarse contaminación por rebaño.

Sólo una luz de esperanza, vaga y difusa, se vislumbró el año 2012 cuando la Resolución N.º 67/19 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, acordó la admisión de Palestina como Estado Observador no miembro de la Organización. La resolución fue aprobada el 29 de noviembre de 2012 en la 67.ª sesión de la Asamblea General, coincidiendo con el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino. La resolución fue aprobada por una amplia mayoría de la Asamblea, aunque contó con el rechazo frontal de Israel y lógicamente de Estados Unidos y un par de islas del Pacífico austral.138 Estados del mundo, de un total de 192 con asientos en la ONU reconocen a Palestina. Un paso valioso pues deja de ser “una entidad no miembro de la ONU” a ser reconocido como un Estado.

El año 2016 sucedió algo extraordinario, con relación a lo que venía siendo costumbre desde el año 1948 a la fecha, Estados Unidos, mediante  la Resolución N.º 2234 del 23 de diciembre de ese año (a escaso mes de dejar la presidencia estadounidense, el ex presidente Barack Obama) se abstuvo en la votación de esta importante votación (marcando una diferencia con todos sus rechazos anteriores) al señalar respecto a los asentamientos israelíes con colonos contagiados con el Virus Sion 48 en territorio palestino que “dichos asentamientos no tienen validez legal y constituyen una flagrante violación del derecho internacional por lo que se demanda a Israel detener tales actividades y cumplir las obligaciones y responsabilidades jurídicas derivadas de su carácter de potencia ocupante en virtud del cuarto convenio de Ginebra, que dice relación a la protección de las personas civiles en tiempos de guerra” Nada pasó, por supuesto porque abstenerse no implicaba hacer obligatorio el cumplimiento de dicha resolución.

Posterior a esta Resolución N.º 2234 vino la disposición ES‑10/L.22 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, celebrada durante el 72 periodo de sesiones, el día 21 de diciembre del año 2017. Convocada con carácter de urgente, tras la decisión del gobierno de Donald Trump de reconocer a Al Quds (Jerusalén) como capital de Israel. Dicha resolución, redactada por Yemen y Turquía, señaló que cambiar el estatus de Al Quds es “nulo y sin valor y deben revocarse en cumplimiento de las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad y, a este respecto, exhorta a todos los Estados a que se abstengan de establecer misiones diplomáticas en la Ciudad Santa de Jerusalén, con arreglo a lo dispuesto en la resolución 478 (1980) del Consejo de Seguridad”. 128 votos a favor, 9 en contra, 35 abstenciones y 21 ausentes no fueron suficiente para que la impunidad siguiera su curso normal. Una derrota enorme para la alianza entre el imperialismo y el sionismo, sin embargo, tal como la historia nos ha demostrado, estas determinaciones son palabras vacías, huecas, palabras al viento cuando se trata de Israel, protegido a ultranza por Estados Unidos en su empeño por contaminar al conjunto del planeta con este Virus Sion 48.

Desde la toma de posesión de la presidencia estadounidense por parte de Donald Trump en enero del año 2017 hemos sido testigos del incremento de las acciones de contagio del Virus Sion 48 en esta alianza entre el régimen sionista y su padre putativo. Washington es el Creador crónico de agentes tóxicos y mortales para la humanidad. En este último tiempo hemos asistido al intento de implementar el llamado “Acuerdo del Siglo” que no es más que los deseos de la casta sionista estadounidense -israelí, que trazaron entre cuatro paredes, contando con el beneplácito traidor de la Monarquía saudí y Egipto, de impedir la autodeterminación del pueblo palestino. Negar el derecho al pueblo palestino de conformar su propio Estado y sobre todo invisibilizar su existencia a través de la compra de conciencias.

Es, en estricto rigor “la Imposición del siglo” una idea propia de mentes depravadas, mentes criminales cuyos objetivos han sido ejercer un dominio donde el poder avasallador, la violación de los derechos humanos son parte consustancial a esa hegemonía. Un Plan que ha sido rechazado rotundamente, no sólo por los movimientos y organizaciones que han luchado abiertamente contra Israel, sino también por aquellos que incluso habían formado coordinaciones de seguridad con el ocupante, siguiendo el juego del invasor. La oposición a este aumento del contagio ha puesto en alerta a todos los movimientos y organizaciones palestinas, que deben establecer protocolos de lucha uniformes, unitarios y firmes contra el Virus. Hoy, no existe palestino que acepte este monstruo devorador de los anhelos del pueblo palestino al cual se le ofrece sólo una opción: el sometimiento.

El plan al que hago referencia, ha sido construido entre cuatro paredes. Entre el círculo íntimo de Donald Trump – que incluye lógicamente a su yerno Jared Kushner– y Tel Aviv, donde la figura de Benjamín Netanyahu se impone incluso sobre los sectores más ultrarreaccionarios de Israel.

En este plan, igualmente, se ha contado con el conocimiento y aprobación tácita de dos gobiernos tan genuflexos como traidores a la causa palestina:  El gobierno egipcio presidido por Abdelfatah al Sisi y la tarea de gendarme contra el pueblo palestino de Gaza en el control del paso fronterizo de Rafah. La Monarquía saudí, donde destaca Mohamad bin Salman, como ejecutor de todas las políticas pro imperialistas en Oriente Medio, que incluye la agresión contra Yemen desde marzo del año 2015, su intervención en la guerra en libia y su apoyo a los grupos terroristas que atacan a Siria. Por tanto, difícilmente alguien que incluso tenga un déficit de neuronas podría denominar Acuerdo a este plan impositivo.

Es un plan belicista, que implica seguir usurpando las tierras palestinas, su cultura, vestuario, comida, música, denominar con nombres hebreros las aldeas y pueblos ocupados de tal forma de demoler piedra por piedra cualquier vestigio palestino, ya sea en la Palestina Histórica, aquella ocupada desde el año 1948, como aquellas zonas que han se han ido ocupando desde la guerra del año 1967. Las huestes sionistas se preparan a dar el asalto final a las aspiraciones y derechos palestinos. El corrupto primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu en concordancia con el ex jefe del estado mayor del Ejército ocupante, Benny Gantz, en reunión con su partido, el Likud, sostiene que Israel no puede perder la oportunidad histórica de anexar Cisjordania. Esto en la idea de llevar adelante esa idea necia y peligrosa del Gran Israel.  Sus palabras los delatan ¡oportunistas!

El Plan Dalet no ha Terminado

El régimen cívico-militar sionista, aprovechando la pandemia por el Covid 19, incrementa el poder destructor de su propia versión del patógeno, llevando a cabo el proceso de sionización de Al Quds. Esto, como parte del objetivo general de invisibilizar aún más al pueblo palestino y finalmente exterminarlos, como fue planteado ya en el Plan Dalet surgido en las filas del extremismo de los líderes de colonos extranjeros de creencia judía, tras la Resolución N.º 181 de diciembre de 1947 donde planificó la “protección” de lo que consideraban serían sus futuras fronteras, tras el proceso de limpieza étnica, expulsión, exterminio de la población palestina, destrucción de villas y urbanizaciones palestinas.

Este proyecto de dominio plan fue implementado, bajo el silencio obsequioso de Gran Bretaña, que aún ejercía el mandato sobre Palestina, por las fuerzas paramilitares Irgún, Haganah, Lehi. Estos terroristas, en el mes de marzo del año 1947 comenzarían sus ataques para así garantizar el control de aquellas áreas que supuestamente el plan de partición les otorgaría. La masacre de Deir Yassin, es un ejemplo de estos actos extremistas, que meses antes de la proclamación de la entidad sionista, ya habían comenzado la limpieza étnica en Palestina. Masacre unida a una política de terror utilizando medios de comunicación como las radios, llamando a la población palestina a abandonar sus hogares so pena de sufrir el destino de sus hermanos de Deir Yassin, como sucedió también en Ein Al Zeitune.

Entre el 13 de marzo al 15 de mayo de 1947 dos centenares de villas palestinas (en la denominada palestina histórica, aquella ocupada desde el año 1948 por el sionismo) fueron desalojadas por los extremistas de las bandas de colonos terroristas de creencia judía. Las ciudades de Tabariyyah, Haifa, Safat, Beisan, Jaffa y Akka cayeron en manos de este ávido extremismo, que ocupó suelo palestino aún antes de la llamada guerra del año 1948 y antes que cualquier soldado árabe haya pisado Palestina, para enfrentar al bandidaje ocupante y colonizador. Prueba clara de la falsificación histórica y los mitos fundacionales construidos por el sionismo.

Nada de lo descrito, nada de lo determinado por los organismos internacionales, ni de aquello que la historia señala respecto a la ocupación, colonización, expolio y crímenes cometidos por el sionismo ha bastado para condenar a este régimen y aplicar las leyes que la propia “comunidad internacional se ha dotado”. Por ejemplo, ocupar la Carta de las Naciones Unidas y su capítulo VII con referencia a considerar al régimen israelí como una amenaza a la paz y con ello aplicar el articulado que permita sancionarlo, bloquear el espacio aéreo, que usurpa para impedir que siga atacando a Palestina y sus vecinos. Detener a sus líderes políticos y militares bajo las acusaciones comprobadas de crímenes de guerra. Aplicar sanciones económicas, políticas, diplomáticas, militares como las que se llevaron a cabo contra el régimen de apartheid en Sudáfrica y que fueron minado el poder de ese racismo. Crear una fuerza internacional de interposición que obligue al respeto de los derechos humanos del pueblo palestino y se trabaje internacionalmente por un tribunal que juzgue al sionismo y sus crímenes.

 

Israel sostiene que va a seguir con su proceso de usurpación de tierras palestinas en Cisjordania, en el valle del jordán y en los territorios al Norte del mar Muerto y los países del mundo frente a esta clara declaración criminal simplemente emiten palabras de condena tibias, sin mayor fuerza. Palabras de buena crianza para no acusarlos cómplices activos d ellos criminales sionistas. Declaraciones timoratas que garantizan la impunidad de estos colonos afincados en suelo palestino, declaraciones medrosas sin efecto concreto alguno, como ha sido tradicional por parte de la ONU y la Unión Europea, por ejemplo. La ONU, Francia, Alemania, la Liga árabe han instado a Israel a renunciar a “las medidas unilaterales” contra Palestina, advirtiendo que el plan de anexarse partes de Cisjordania es ilegal.

Pero…sabemos que es ilegal.  Sabemos con claridad, que las hordas israelíes no respetan el derecho internacional, que la impunidad es parte de su conducta habitual, que la protección del imperialismo les da el combustible para agredir a quien le venga en ganas, fabricar armas nucleares así no haya firmado el Tratado de no Proliferación Nuclear y disponga de al menos 200 artefactos de destrucción masiva. Una entidad infame que se ha cobrado decenas de miles de víctimas palestinas, que ha creado dos grandes campos de concentración, como son Gaza y Cisjordania. Un régimen victimario que se viste aún, después de 80 años del ropaje de víctima, cuando es claramente el agresor, el torturador, el criminal que chantajea al mundo con un genocidio cuyas culpas las ha pagado el pueblo palestino a costa de su sangre, sus muertos y la pérdida importante de sus territorios, sin haber tenido arte ni parte en los crímenes cometidos contra alemanes, polacos, franceses, holandeses, de creencia judía, eslavos, homosexuales, personas con discapacidad física y mental, cristianos, militantes de partidos  de izquierda, entre otros.

El criminal es además un falsificador

Un sionismo que ha usufructuado de esa criminal “solución final” que sufrieron europeos de creencia judía, preconizada por el nacionalsocialismo, que a fines de los años 50 comienza recién a referir el nombre de Holocausto, convirtiéndolo en una industria como ha señalado Norman Finkeslstein. Un hijo de padre y madre prisioneros en campos de concentración del Tercer Reich y que sin embargo es capaz de mostrar la degradación moral de la entidad sionista a través de su libro “la Industria del Holocausto” (1). Un régimen falsificador de la historia, creador de mitos, que incluso roba la historia del pueblo y la tierra que ocupa, sus costumbres, su vestuario, arqueología, sus comidas, canciones.

Un sionismo que se viste con el ropaje de considerarse un pueblo semita cuando sus ancestros hay que encontrarlos en Europa y en Jazaria. Una etnocracia sin fronteras como suelen definirse en materia de sus mitos fundacionales. Una ideología sionista que ha aprovechado la religiosidad de los judíos para generar una historia construida por “talentosos reconstructores del pasado, cuya imaginación fértil inventó, en base a fragmentos de memoria religiosa, judía y cristina, un encadenamiento genealógico continuo” como lo expresa el historiador israelí, nacido en Austria, Shlomo Sand. Un historiador que ha causado enorme polémica entre la casta dirigente israelí y en aquellos ciegos, sordos y mudos que prefieren inventarse una historia que reconocer que han sido partícipes de un proceso de ocupación y colonización a costa de un pueblo al cual han masacrado.

Para Sand en los años 80 del siglo XX (2) esa “historia oficial sionista” sufre un enorme remezón, que hace temblar los mitos fundacionales según lo señala en su libro “La invención del pueblo judío” “Los descubrimientos de la nueva arqueología contradicen la posibilidad de un gran éxodo en el siglo XIII antes de nuestra era. Del mismo modo, Moisés no pudo liberar a los hebreos de Egipto y conducirlos hacia la «tierra prometida», por la sencilla razón de que en esa época «la tierra prometida» estaba en manos de los egipcios. Además, no se observa ninguna huella de una revuelta de esclavos en el reinado de los faraones, ni de una conquista rápida del país de Canaán por parte de un elemento extranjero. Tampoco existe signo o recuerdo del suntuoso reino de David y Salomón”

Para este historiador israelí “Los descubrimientos de la década transcurrida muestran la existencia, en esa época, de dos pequeños reinos: Israel, el más poderoso, y Judea. Los habitantes de esta última tampoco sufrieron el exilio en el siglo VI antes de nuestra era: sólo sus elites políticas e intelectuales debieron instalarse en Babilonia. De este encuentro decisivo con los cultos persas nació el monoteísmo judío. En cuanto al exilio del año 70 de nuestra era, ¿se produjo efectivamente? Paradójicamente, este «hecho fundacional» en la historia de los judíos, que origina la «diáspora», no dio lugar a la menor obra de investigación. Y por una razón muy prosaica: los romanos nunca expulsaron a ningún pueblo en la región oriental del Mediterráneo”

Al constatar que nos encontramos ante una entidad criminal, que ha hecho de estos 72 años una vida dedicada al pillaje, la ocupación, colonización, usurpación, expolio y exterminio del pueblo palestino. Un régimen que no ha cumplido con ninguna resolución d ellos cuerpos y organismo internacionales con que se dotaron los países, justamente para evitar las causas y efectos d ela Segunda guerra mundial, donde 60 millones de seres humanos fueron asesinados y otras decenas de millones heridos, entre ellos millones de hombres y mujeres connacionales de los países en guerra de creencia judía pero también cristianos, musulmanes, razas diversas consideradas inferiores tanto por alemanes como por japoneses.

Y hoy, si día a día nos llegan informaciones del asesinato de hombres y mujeres (entre ellos numerosos niños) la detención indiscriminada de aquellos que se movilizan por la defensa de su tierra.  La demolición de viviendas palestinas, construcción de más y más de este muro vergonzoso que genera guetos y apartheid. Si día a día vemos como la soldadesca destruye cultivos, arranca olivos, detiene en forma brutal a aquellos que quieren orar en sus sitios sagrados. Si cada día que pasa el número de asentamientos con colonos extranjeros armados hasta los dientes se instalan en forma descontrolada en tierras cisjordanas, robando las mejores tierras y acuíferos palestinos. Si estamos claros que todo esto sucede a contrapelo del derecho internacional ¿por qué no actuamos y eliminamos de una vez esta ideología criminal llamada sionismo?

Esa claridad ha quedado en la sola protesta, con excepciones de aquellos que ofrendan día a día su vida bajo los conceptos de autodeterminación, dignidad, libertad. No queda otro camino que actuar con firmeza contra el sionismo, con todo el peso legal que esta “comunidad internacional” ha tomado contra países a los cuales, por mucho menos, los ha invadido, creado espacios aéreos segregados, que ha sacado gobiernos, llevado tropas de las naciones Unidas o Coaliciones internacionales para la defensa de lo que llaman democracia, derecho humanitario y protección civil. ¿Dónde están esas razones cuando se trata de Palestina? Hay que actuar con hechos concretos aunque ello implique una lluvia de misiles contra los centros militares de este régimen que se acostumbró a que disparar, bombardear, asesinar sin que exista una devolución proporcionada.

Por eso este régimen cobarde y vil ataca al pueblo palestino pues el desequilibrio militar les permite actuar sobre terreno seguro pues bien saben que cuando tienen que enfrentar a comandos armados la cobardía los sobrecoge y termina pidiendo que intervenga la ONU para solicitar ceses al fuego. Asó lo hicieron cuando tuvieron que abandonar el Líbano el año 2000, en la guerra de los 33 días contra Hezbola el año 2006 que significó una derrota que hasta el día de hoy los aterra. Así ha sido cuando tienen que enfrentar a los milicianos palestinos armados. El sionismo es una ideología de cobardes, que sobrevive bajo el manto protector de Estados unidos y los cabildeos que le proporcionan armas, dinero e impunidad.

Insisto, cuando se trata del régimen israelí. No basta una protesta atractiva desde el punto de vista comunicacional pero sin esencia, ni fondo ni decisión. Tal es el ejemplo de Francia que ha instado a Israel a que no siga con sus “medidas unilaterales respecto a Cisjordania” y que cualquier anexión no quedará sin respuesta”. ¿Qué hará Francia, desplegar su flota naval e instalarse frente a las costas levantinas de Palestina ocupadas por Israel y bloquear las naces de guerra sionistas? ¿Francia ocupará las bases militares que tiene en Djibouti, como también en Oriente Medio para presionar al régimen sionista que no siga con sus crímenes? ¿Atacará Francia los centros de mando militar sionistas como lo hizo en Libia para derrocar a Gadafi bajo los supuestos de defender a los ciudadanos libios de la violación de sus derechos humanos?

El canciller francés, Jean-Yves Le Drian, en un intercambio telefónico mantenido el martes con su par egipcio, Sameh Shukri – Un Egipto más cercano a Israel que a palestina – describió como unilaterales las medidas que pretende tomar Israel. Bien sabe Francia que de unilaterales, nada. No se toman medida desde Tel Aviv sin que cuente con el beneplácito del régimen cívico-militar estadounidense. Más concreto y honesto con el tema que atañe a Palestina y su ocupación fue la opinión dada por Jean Paul Lecoq, miembro de la Asamblea Nacional de Francia, quien afirmó “dejemos de ser fuertes con los débiles y débiles con los fuertes y como primer acto simbólico pero de importancia es reconocer inmediatamente el Estado palestino”.

Un Estado palestino declarado el día 29 de noviembre del año 2012, por la Asamblea general de las naciones Unidas como Estado Observador no Miembro, reafirmando el derecho inalienable de Palestina a tener un territorio bajo las fronteras definidas antes d ela guerra del año 1967.Un Estado reconocido como tal por 135 países y que sin embargo aún no obtiene su autodeterminación, en un hecho que debe llenar de vergüenza y oprobio a las Naciones Unidas, que a 72 años d ela proclamación d ela entidad sionista siguen sin combatir la impunidad de la que goza para cometer sus crímenes a costa del pueblo palestino. Agredir a los países vecinos a este régimen y devenir en un Virus que sólo ocasiona dolor y muerte en el Levante Mediterráneo sin que se tomen las medidas para su total erradicación.

Pablo Jofré Leal

www.segundopaso.es

  1. https://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=10030. La industria del holocausto, de Norman G. Finkelstein, judío, quita la sábana que hay sobre los cadáveres de judíos asesinados en Alemania nazi para que sepamos quienes son los gusanos que viven a costa de sus cuerpos. Frente a las continuas campañas de venta de libros que explotan el holocausto de forma desvergonzada y lastimera, con la finalidad de difundir una idea de persecución exclusiva sobre los judíos, – últimamente hay alguno que no hacen más que anunciar en los medios de mayor difusión, por algo es, formando el anuncio con adjetivos como emocionante y apasionante, añadiendo la palabra holocausto, anzuelo para lectores inocentes-.
  2. https://mondodiplo.com/como-se-inevnto-el-pueblo-judio ¿Constituyen los judíos un pueblo? Un historiador israelí da una nueva respuesta a esta vieja pregunta. Contrariamente a la idea preconcebida, la diáspora no nació de la expulsión de los hebreos de Palestina, sino de las conversiones sucesivas en el norte de África, en el sur de Europa y en Oriente Próximo. Esto hace tambalear uno de los pilares del pensamiento sionista, el que querría que los judíos fueran los descendientes del reino de David y no –¡Dios nos coja confesados!– los herederos de los guerreros beréberes o de los caballeros jazares.

 

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*