Sputnik: Nuevo Gobierno de Israel: «Una especie de Frankenstein político»

Benjamin Netanyahu y Benny Gantz sellaron un acuerdo de Gobierno, lo que tiene dos consecuencias directas: que el primer ministro en funciones pueda estar en el poder el próximo mes de mayo cuando comience el juicio por corrupción en su contra, y que se evite ir a unas cuartas elecciones en poco más de un año.

 

Jaque mate

Un ultimátum de su posible socio en el poder fungía de alarma del despertador del primer ministro en funciones de Israel, Benjamín Netanyahu, la mañana de lunes 20 de abril. El líder de Azul y Blanco, Benny Gantz, disparaba con munición pesada: si en el transcurso del día no se llegaba a un acuerdo [que lo incluía como premier] para formar Gobierno, promovería una iniciativa en la Kneset [Parlamento] para prohibir ocupar el cargo de primer ministro a todo aquel imputado ante la justicia.

Ese jarro de agua fría que hizo saltar de la cama a Netanyahu obró el milagro. Con la caída de la noche, emergió el milagro que llevaba semanas atascado. Ambos líderes le pusieron el gancho a un acuerdo que les permitirá a ambos fungir como premier de forma rotativa durante los próximos tres años, extensibles a cuatro, divididos en dos períodos de 18 meses en un principio.Pero el milagro llegó en formato de garantías: que el juicio por corrupción que se le sigue a Netanyahu no interfiera en su mandato; y que el primer ministro de turno no podrá en ningún caso destituir al ‘primer ministro suplente’, cargo inventado para la ocasión, y donde los dos políticos se blindan automáticamente.

La cosa va como sigue: durante los primeros 18 meses, Netanyahu será primer ministro, y Gantz será ministro de Defensa, cargo que ocupará simultáneamente con el de ‘primer ministro suplente’. En el restante año y medio de gestión, se cambian las tornas: Gantz pasará a ser premier, y Netanyahu ministro de Defensa y ‘primer ministro suplente’.

El primer año y medio de la legislatura Gantz será ministro de Defensa y «primer ministro suplente», una figura que ahora se creará, y si todo se desarrolla como se ha acordado, luego sustituirá a Netanyahu como primer ministro y este se convertirá en «primer ministro suplente».»Le prometí al Estado de Israel un gobierno de emergencia nacional que trabaje para salvar vidas. Continuaré haciendo todo por ustedes, ciudadanos de Israel», dijo Netanyahu utilizando al coronavirus como escudo.

Mientras, Gantz se vanaglorió: «Hemos evitado unas cuartas elecciones. Mantendremos la democracia. Lucharemos contra el coronavirus y cuidaremos de todos los ciudadanos. Es un gobierno de emergencia nacional».

Este acuerdo de Gobierno «es pura hipocresía», en opinión del analista internacional Pablo Jofré Leal.

«No hay nada mejor que ponerle un ultimátum a un político acusado de crímenes, de soborno, de fraude, de abuso de confianza, aunque se gobierne con ese acusado. Es decir, hay un ultimátum a un político, en este caso un primer ministro, acusado de estos delitos, por [parte de] aquel que también se estaba postulando al cargo de primer ministro. Y como por arte de magia, después de 16 meses de bloqueo político, tres elecciones legislativas, finalmente se llega a esta especie de Frankenstein político», observa Jofré Leal. El periodista enfatiza que «estamos lisa y llanamente en una coalición de Gobierno donde se está protegiendo a un acusado de delitos graves».

Luz verde a anexiones ilegales

En las negociaciones previas, Gantz se mostró favorable a la anexión de territorios de Cisjordania, esa promesa que le dio la victoria a Netanyahu en las últimas elecciones y que no permitiría que se dejara de lado.

Esta situación levantó un airado llamado a Gantz de parte de la Unión Europea: de acuerdo al Canal 13 de televisión hebrea, el sábado 18 de abril la cúpula comunitaria habría contactado al entorno de Gantz para pedirle que rechazara ese extremo anexionista. Y le enviaron un recado: en caso que Israel avance en esa dirección habrá una «fuerte respuesta» europea y las relaciones entre ambas partes sufrirán un revés.»Tengo pocas esperanzas de que la Unión Europea, que es una unión de países a la baja, con problemas internos muy potentes, con la salida de Gran Bretaña, con problemas de credibilidad, problemas incluso en el marco de la pandemia del Covid-19 de no haber ido en ayuda de los países que más lo necesitaba. Hay una crisis existencial de la UE que genera que aspectos de política exterior, como es en este caso, simplemente se den opiniones destinadas a la galería», señala al respecto el analista.

«A Israel en verdad le importa muy poco la opinión de la UE mientras mantenga el apoyo, el aval y la complicidad de EEUU», remacha Pablo Jofré Leal.

pablo jofré leal 24 Abril 2020

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