Venezuela: ¿qué futuro le espera al país?

Venezuela Bajo Asedio

En los últimos meses hemos sido testigos, que la situación política en Venezuela y su entorno inmediato ha adquirido ribetes de fuerte tensión. Esto, acrecentado tras la denominada ayuda humanitaria, que gobiernos alentados por Washington pretendían entregar en territorio venezolano al margen de la autorización del gobierno legítimo de este país.  esa operación fracasó, provocando un aumento en el nivel de tensión en su frontera principalmente con Brasil y Colombia.

Tras este hecho que trató de precipitar un levantamiento del Ejército venezolano, ha seguido una operación de sabotaje al sistema eléctrico del país que el gobierno bolivariano ha responsabilizado tanto a su vecino colombiano como a acciones fomentadas por el gobierno estadounidense. estamos hablando del impacto al sistema remoto integrado en los sistemas de control y monitoreo de las principales centrales de distribución de energía eléctrica, que son equipos fabricados en países occidentales.

Obviamente esta situación generó que todos los algoritmos de trabajo y las vulnerabilidades de estos dispositivos eran bien conocidos por los organizadores de la campaña de desestabilización y sabotaje al país sudamericano. El gobierno venezolano responsabilizó a estos organizadores de los daños a los sistemas de energía eléctrica respecto a las muertes ocasionadas a la población venezolana en hospitales, en la falta de energía para el desarrollo de las actividades cotidianas y todo aquello que en la modernidad implica la falta del suministro eléctrico.

El análisis respecto a la situación política en Venezuela, donde los factores económicos, correlación de fuerzas internas y externas son variables que considerar indudablemente, se resolverá bajo la consideración de la posición que asuman las fuerzas armadas nacionales y en especial su cuerpo armado superior: la oficialidad. Hasta ahora, el comando militar, salvo rarísimas excepciones se ha mantenido leal a la constitución y a su comandante en jefe representado por el presidente Nicolás Maduro. Esto, a pesar de las fuertes presiones sicológicas, económicas, desestabilizadoras que Estados Unidos y sus aliados han ejercido sobre las Fuerzas Armadas venezolanas del tipo utilizado y probado contra Irak y Libia fundamentalmente.

Esta conducta ha sido ejecutada sin esconder el objetivo principal de esta operación contra Venezuela: derrocar el gobierno de Nicolás Maduro y ejecutar una política de apropiación de sus recursos naturales, en especial el petróleo del cual Venezuela cuenta con las mayores reservas del mundo. El propio John Bolton, asesor de seguridad nacional del gobierno estadounidense sostiene que “el ejército venezolano tiene una opción: aceptar la democracia, proteger a los ciudadanos y permitir la entrega de ayuda humanitaria o enfrentar nuevas sanciones y un aislamiento aún mayor”

Por su parte, el secretario de estado norteamericano Mike Pompeo, que en los últimos días ha realizado un periplo por varios países latinoamericanos, no sólo para alentar la desestabilización de Venezuela, sino también para amenazar a aquellos países latinoamericanos que establezcan relaciones más profundas con la federación rusa y China, ha señalado que no descarta la opción de una operación de fuerza militar contra la República Bolivariana. En ese plano, respondiendo hace poco una pregunta sobre la posibilidad de implementar esa alternativa señaló “todas las opciones están siendo consideradas y Washington va a hacer lo que sea necesario para que el futuro sea brillante para los venezolanos”

Pero, no todos en el mundo comparten esta idea y conducta de Estados Unidos y sus aliados. Numerosos países entre ellos la Federación Rusa, la república Popular China y Turquía han declarado fervientemente que los problemas y contradicciones que enfrenta la República Bolivariana de Venezuela debe resolverse internamente, sin intromisión extranjera. De conformidad con la carta de las naciones unidas. El tener este punto de vista y ponerlo en práctica debe ser una prioridad de nuestras sociedades, donde facilitemos la posibilidad que los venezolanos resuelvan sus problemas en un marco de diálogo político basado en la constitución y las normas legales de su estado. Si ello no es así, respònder la pregunta respecto a qué futuro le espera a venezuela, puede resultar extremadamente pesimista.

 

 

 

 

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