Ahed Tamimi: la Verdadera Mujer Maravilla

Hermanos y hermanas

Quiero compartir mi reflexión respecto a la detención de Ahed Tamimi, que representa la expresión más palpable de lo que el sionismo significa para el mundo: una ideología colonialista, racista y criminal.

El sionismo es una perversión, es la causa de la desdicha de millones de seres humanos, es la neo representación de regímenes como el nacionalsocialismo, es el NACIONALSIONISMO concretado en Palestina, que ejecuta contra su población la misma política exterminadora, que permitió al sionismo europeo generar, a partir de la conformación de la entidad israelí en suelo palestino el año 1948, una industria del holocausto como lo denuncia el intelectual Norman Finkelstein.

El sionismo es la visión de mundo totalitaria y violadora de los derechos humanos, violaciones contra quienes no son parte de este mito del “pueblo elegido”

Es contra este sionismo, pero también contra una clase política palestina anquilosada y que no da el ancho, es que aparece la figura de esta verdadera heroina, de esta verdadera Mujer Maravilla, real, de carne y hueso, que abofetea a quienes han abofeteado al pueblo palestino por décadas, que insulta con toda justicia a los ocupantes que han insultado al pueblo palestino, desde que iniciaron la colonización de Palestina desde su Europa natal.

Ahed solo ha abofeteado el rostro de aquellos que millones deseamos golpear con todas nuestras fuerzas, que es una acción mínima frente a tanto crimen, tanto asesinato, frente a un muro vergonzoso, la destrucción de aldeas, de cultivos, de demolición de casas. Ahed con su acción, nos grita a los cuatro vientos, que no podemos seguir aceptando que los criminales sigan ejecutando sus acciones con total impunidad. Ahed nos interpela, con su corta edad, nos llama a combatir como lo hace ella y su familia. Ahed dignifica la vida, al ser humano que se enfrenta a bestias sedientas de sangre.

Ahed Tamimi con su lucha diaria nos muestra el camino, que no es otro que el combate, en todos los frentes, contra el sionismo, contra los colonos y soldados ocupantes. Ella representa y es la expresión de dignidad de un pueblo que no deja de luchar. ¡ gracias Ahed por mostrarnos que aún existe dignidad y fuerza, valor y fortaleza¡ y gracias a tu familia, que es parte de esta lucha permanente, justa y valiente. Que expresión de valor irradia esta joven Palestina¡¡¡ Por ello traigo a colación las palabras que el padre de Ahed le envía a su hija.

Estas son las palabras de Bassem Tamimi quien le escribe a su hija Ahed, a quien se le ha extendido la detención por parte de las fuerzas ocupantes.

“Hija mía, estas son lágrimas de lucha”
Mi hija ha pasado toda su vida bajo la larga sombra de la prisión israelí -desde mis extensas detenciones a lo largo de su infancia, a los repetidos arrestos de su mamá, hermano y amigos, hasta la declaración encubierta que implican la presencia constante de sus soldados en nuestras vidas. Así que su propio arresto era sólo una cuestión de tiempo. Una tragedia inevitable esperando a que pasara.
Muchos meses atrás, en un viaje a Sudáfrica, mostramos a una audiencia un vídeo documentando la lucha de nuestro pueblo, Nabi Sales, contra la imposición de Israel. Cuando las luces se encendieron, Ahed se paró y agradeció a las personas por su apoyo. Cuando se dio cuenta de que algunos de la audiencia tenían lágrimas en los ojos, ella les dijo: “Puede ser que seamos víctimas de el régimen de Israel, pero al mismo tiempo estamos muy orgullosos de nuestra decisión de luchar por nuestra causa, a pesar del costo que lleva. Sabíamos a dónde nos llevaría este camino, pero nuestra identidad, como pueblo y como individuos, tiene sus raíces en la lucha, y saca su inspiración de ahí. Más allá del sufrimiento y de la opresión diaria de los prisioneros, los heridos y los muertos, también sabemos el gran poder que trae pertenecer a un movimiento de resistencia, la dedicación, el amor, los pequeños y sublimes momentos que vienen de la decisión de destruir los muros invisibles de la pasividad”.

“Yo no quiero que me identifiquen como víctima, y no le voy a dar a sus acciones el poder de definir quien soy y seré. Yo elijo decidir por mi misma como ustedes me verán. No queremos su apoyo por unas lágrimas fotogénicas, sino porque elegimos la lucha y la lucha es justa. Esta va a ser la única forma que dejaremos de llorar algún día”.

Meses después de ese evento en Sudáfrica, cuando desafió a los soldados, que estaban armados de la cabeza a los dedos del pie, no fue un enojo repentino por la grave herida Mohamed Tamimi (de 15 años) unos momentos antes y a sólo unos metros de ella lo que la motivó. Ni tampoco la provocación de esos soldados de que entren a nuestra casa. No. Esos soldados, igual que otros idénticos en sus acciones y su rol, han sido unos huéspedes indeseados y sin invitación en nuestra casa desde que Ahed nació. No. Ella les hizo frente porque esa es nuestra manera, porque a la libertad no la dan como caridad, y porque a pesar del duro precio, estamos listos para pagarlo.

Mi hija sólo tiene 16 años. En otro mundo, en su mundo, su vida hubiera sido completamente diferente. En nuestro mundo, Ahed es una representante de una nueva generación de nuestro pueblo, de jóvenes luchadores. Esta generación tiene que luchar en dos frentes. Por un lado, tienen el deber, por supuesto, de seguir desafiando y peleando contra el colonialismo israelí en el que nacieron, hasta el día que colapse. Por el otro, tienen que enfrentarse de manera valiente al estancamiento y la degeneración política que se ha difundido entre nosotros. Tienen que entender la arteria viva que va a revivir nuestra revolución y traerla de los muertos, en medio de una cultura de pasividad que ha surgido por décadas de inactividad política.

Ahed es una de muchas jóvenes mujeres que en los próximos años van a liderar la resistencia al régimen de Israel. A ella no le interesa la popularidad por su detención, sino el cambio genuino. Ella no es el producto de uno de los partidos o movimientos viejos, y con sus acciones esta mandando un mensaje: Para sobrevivir, tenemos que honestamente aceptar nuestras debilidades y vencer nuestros miedos.
En esta situación, el mayor deber para mi generación y para mi, es apoyarla y darle paso a ella, de contenernos y evitar corromper y encarcelar a esta joven generación en las viejas culturas e ideologías en las que nosotros crecimos.

Ahed, a ningún padre en el mundo le gusta ver a su hija pasar sus días en una celda de detención. Sin embargo, Ahed, nadie podría estar más orgulloso de lo que yo estoy de vos. Vos y tu generación son lo suficientemente valientes para vencer al fin. Tus acciones y coraje me llenan de asombro y me llenan de lágrimas en los ojos. Pero, respetando tu pedido, estas no son lágrimas de tristeza o arrepentimiento, son lágrimas de lucha”

Gracias a la familia Tamimi, gracias por vuestro valor y dignidad

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