Programa Detrás de la Razón: Tierra Santa y Terrorismo Israelí

Publicado el 1 may. 2017

Otra vez tenemos que denunciar la violación que hace Israel. Se cumplen dos semanas de una masiva y gigantesca huelga de hambre en las cárceles israelíes.

Imagínese usted la escena de una persona en huelga de hambre: la debilidad en los músculos y la posibilidad de que el cuerpo se debilite hasta llegar a la muerte. Ahora imagínese, no una, sino 2000 mil personas en huelga de hambre. Con el mismo sentir, con la misma debilidad. Es así el escenario que se vive dentro de las prisiones del sionismo judío en los territorios ocupados. Son alrededor de 2000 palestinos presos que cumplen ya, 360 horas sin comer.

Entraron en huelga de hambre por motivos que de sobra se han dicho, los más importantes, que muchos de los que están ahí fueron detenidos sin acusación, algo ya increíble, porque por lo menos hay que acusar a alguien para arrestarlo, y luego además, encarcelados, sin juicio alguno, así nada más porque le cayó o le supo mal al policía israelí que detuvo al palestino. Otras demandas altas son contra la tortura y por un trato humano. De ahí se derivan, peticiones menores como televisión en las celdas, visitas familiares y llamadas telefónicas.

Las autoridades israelíes llevan años aplicando esta ‘detención administrativa’, con la que se auto permiten encarcelar sin proceso ni acusación a quien les parezca, ignorando los llamados internacionales que denuncian esta violación inconcebible de los derechos humanos, es en parte por ello que la huelga de hambre estalló el pasado 17 de abril, para conscientizar al mundo y presionar a Israel que desista de su injusticia, que alcanza a 300 niños también encarcelados, porque son palestinos.

El organizador es el palestino y también preso Marwan Barghouti, quien fue el primero en entrar en huelga de hambre y quien también usa esta protesta para incrementar su popularidad para ser el nuevo presidente de Palestina que suceda al actual Mahmud Abás, de cara a las próximas elecciones. Marwan Barghouti en 2002, considerado comandante de la Segunda Intifada fue arrestado en Ramalá, en el norte de la ocupada Cisjordania, y condenado por Israel a cinco cadenas perpetuas por lo que dicen el asesinato de cuatro israelíes y un monje greco-ortodoxo.

Para Israel es un terrorista, para Palestina un héroe. Otras de las condiciones inhumanas en las prisiones israelíes que denuncia el masivo ayuno es que ellos mismos, los presos, no tienen accesos a tratamiento médico debido ni a visitas familiares como establece la ley.

La actitud de Israel quizá se desprenda de una más grave, el ‘apartheid’, el espíritu por segregar, distinguir racial y religiosamente a los palestinos considerándolos como subhumanos, tal y como denuncia Rima Jalaf, la secretaria dimitida de la Comisión Económico-Social para Asia Occidental (ESCWA) de las Naciones Unidas, que renunció porque la forzaron a hablar bien de Israel, cuando ella encabezó un informe que señalaba al régimen israelí como un régimen de crímenes y de apartheid: ‘El informe examina la definición de apartheid tal como aparece en las convenciones. Examina las tres condiciones principales: los actos inhumanos… se lleva a cabo dentro de un régimen institucionalizado… y, que esos actos se cometen con la intención de mantener al régimen de apartheid. Y según las evidencias de la Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia Occidental (CESPAO), concluyó que Israel ha impuesto un régimen de apartheid al pueblo palestino dondequiera que residan, ya sea en Israel o en los territorios ocupados o en la diáspora’, explica Jalaf

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