Diputados Chilenos: Cómplices de los Crímenes de Israel

Resulta a lo menos curioso que un grupo de parlamentarios chilenos, miembros del Comité de Amistad Chileno-Israelí, donde destacan el presidente de ese comité, el PPD Ramón Farías y el también PPD Daniel Farcas, expresen como acto de fe, lo que Israel ha querido transmitir a través de la visita de dos parlamentarios presentados como antagonistas pero donde bien sabemos que cuando se refieren a la situación de los palestinos, tanto el Likud como los Laboristas comulgan con la misma rueda.

Tampoco se expresa en la carta de este grupo de diputados que han estado en más de una ocasión en Israel -al menos gran parte del grupo- en una clara operación de lavado de imagen del régimen israelí. Y más curioso aún resulta el que nos presenten a Israel como el único Estado de Oriente Medio donde existen derechos para sectores que ellos definen como minorías ¿se refieren quizás al 20% de la población palestina que vive en Israel con serias limitaciones para ejercer sus derechos como ciudadanos y con más de 50 leyes racistas que los califican como ciudadanos de segunda categoría?. Tal vez hablan de respetar los derechos de las mujeres sólo y cuando sólo son israelíes y no palestinas cuando ejercen su política de ocupación sobre territorios que no les pertenece. O quizás los llamados de Ministros Israelíes a «asesinar selectivamente» a todo aquel que propugne la campaña de Boicot, Desinversión y sanciones contra Israel o como su colega Ayelet Shaked, del partido ultranacionalista Hogar Judío, quien ha llamado a matar a todas las madres palestinas porque dan a luz a «pequeñas serpientes».Efectivamente Israel ha desarrollado relaciones de buena vecindad con Estados árabes, más bien Monarquías, que de democráticas no tienen nada como es la Monarquía wahabita y las Monarquías Ribereñas del Golfo Pérsico, todas ellas aliadas, junto a Israel en la guerra de agresión contra Siria e Irak. Resulta sintomático que los señores «honorables» que firman la carta refieran como eje central de la discusión el tema económico lo que no nos debe extrañar pues el bolsillo, el interés monetario, la relación comercial y financiera suele nublar los ojos, tapar los oídos y trabar la lengua a la hora de condenar a regímenes que han violado, desde el año 1948 a la fecha los derechos del Pueblo Palestino.

Por tanto no es extraño, como refieren los congresistas israelíes, que la comunidad palestina aquí en Chile, como en su propia tierra en Oriente Medio hable del año 1948 pues no es posible aceptar la invisibilización del despojo, el robo y el asesinato vil que se viene cometiendo con el pueblo palestino desde el momento mismo de la conformación de la entidad sionista el año de la Nakba. El año 1967 es una etapa más de la política de despojo y crimen contra Palestina, no pretendan generar un proceso de amnesia respecto a olvidar a los refugiados y a la necesidad de recuperar los territorios usurpados. Qué más quisieran estos expertos en la manipulación, la mentira y el expolio, que el pueblo palestino aceptara mansamente esta política criminal.

El Parlamentario israelí Sharren Haskel, en una afirmación a lo menos cantinflesca sobre lo que Oriente Medio y en especial el conflicto entre palestinos e israelíes necesita dice: «lo que necesitamos en Medio Oriente es la esperanza de poder coexistir y vivir uno al lado del otro». Claro pues Sr. Haskel pero no se puede pretender vivir en armonía, en paz y leyendo la Torá frente a muros o sentados cómodamente frente al mar Mediterráneo mientras uno no vive al lado del otro, sino que encima del otro.

Por su parte, los parlamentarios chilenos Gonzalo Fuenzalida, Gabriel Silber, Daniel Farcas, Ramón Farías, José Antonio Kast, Roberto Leon, Cristian Campos, Romilio Gutierrez, Alberto Robles, Marcos Espinoza, Ramon Barros, Fernando Meza, Jorge Ulloa, Jaime Pilowski, Osvaldo Urrutia, Matia Jose Hoffmann, Miguel Angel Avarado, Marisol Turres, Ricardo Rincón y Guillermo Ceroni dicen sentirse «sorprendidos que honorables miembros de nuestro Congreso llamen a denostar en forma radical la relación que tiene Chile con el país asiático, sólo por visiones parciales que se tienen sobre el conflicto palestino-israelí». Si no los conociéramos en su actuar político criollo, diríamos que la sorpresa ante determinados eventos es la modalidad menos presente que tienen en su forma de ejercer sus actividades políticas.

A mí no me sorprende que este grupo de parlamentarios amigos de Israel piense así, porque precisamente esa es la conducta de complicidad más abyecta que se puede tener respecto a la política de ocupación que ejerce Israel sobre el Territorio Palestino Ocupado. Es la visión del que no blande el fusil automático pero mira a otro lado cuando se asesina. No demuele las casas palestinas pero le ayuda a echar combustible al buldócer. No asesina a niños y mujeres pero justifica cada crimen que se comete. No levanta el muro que cerca a las aldeas y pueblos palestinos pero se instala del lado israelí para alabar sus sistemas de regadío, sus plantaciones de frutas mientras se deleitan con dátil cosechado por colonos extremistas en tierras palestinas o se bañan en el mar muerto y cubren sus pieles con cremas fabricadas en tierras que no les pertenecen. No hay peor asesino que el cómplice, y que asume la defensa del asesino.

Leer a Farías, León, Farcas, Fuenzalida, Meza, Ulloa, Pilowsky entre otros causa náuseas pues ven la violación y aplauden al verdugo, son conscientes del robo y son receptores de los bienes usurpados. Repiten cada frase que el régimen israelí les envía por la Embajada o las asociaciones que ejecutan un lobby efectivo con estos «honorables». Resulta grotesco leer a estos parlamentarios sostener que la parte Palestina ha «rechazado en reiteradas oportunidades las genuinas ofertas para llegar a un acuerdo de paz definitivo» ¿qué ofertas son esas? ¿Aceptar la política de asentamientos de colonos extremistas en suelo palestino?. ¿Aceptar el despojo del 60% de la Ribera occidental?. ¿Aceptar el bloqueo criminal contra la Franja de Gaza? ¿Aceptar que se humille diaria y cotidianamente a la población palestina a través de los cientos de checkpoints, alambradas, aceptar que se les robe el agua y la tierra? ¿Aceptar el asesinato poniendo la otra mejilla? ¿Aceptar las limitaciones para ejercer su derecho ejercer su creencia?

Hablan de respeto a las minorías y que en Israel no existe discriminación, pero cómo puede ser esto si?

– La nacionalidad de Israel solo se otorga a quienes profesan la religión judía

– La ley de retorno inventada por Israel el año 1950 establece que cualquier judío, independiente del lugar de donde provenga puede ingresar a Israel como un nacional más, sin embargo un palestino que por generaciones ha vivido en esa tierra hoy ocupada por Israel no tiene posibilidad alguna de acceder a ese derecho porque no es judío. Eso señores honorables es discriminación.

Sume a ello la criminal ley de «propiedad ausente» que establece que todos los palestinos que «dejen sus hogares después del año 1948 serán considerados ausentes y por tanto sus propiedades pueden ser requisadas».

Los invito señores parlamentarios a informarse y una buena idea es que lean, por ejemplo un interesante artículo del analista Víctor Díaz quien se pregunta «Israel ¿es una democracia?» Lo invito a que se interroguen también, que en la próxima reunión de vuestro comité de amistad con Israel alguno de ustedes, con algo de dignidad se pregunte si están haciendo lo correcto al defender a la entidad sionista.

Estos honorables, cuyas prebendas parecen haber limitado su dignidad sostienen que el acercamiento político, cultural y económico, sólo ha traído beneficios mutuos y que esperan que esta colaboración crezca todavía más; ¡Claro! el amigo del delincuente, del terrorista, del usurpador espera que las regalías de esa amistad le sigan fluyendo pues en ese marco, conceptos como dignidad, valor, humanidad carecen de significado para estos parlamentarios, que se han vendido por 30 denarios al Sanedrín de la Knéset. Han sucumbido indignamente a los cantos de sirena de un régimen devenido en un moderno nacionalsionismo muy distante a esa visión de la «mayor democracia de Oriente Medio».

No hay justificación alguna con que permita entender la defensa del abuso, del robo, del crimen y de las violaciones a los derechos humanos de 5 millones de palestinos. No existe referencia alguna en la carta firmada por Gonzalo Fuenzalida, Gabriel Silber, Daniel Farcas, Ramón Farías, José Antonio Kast, Roberto Leon, Cristian Campos, Romilio Gutierrez, Alberto Robles, Marcos Espinoza, Ramon Barros, Fernando Meza, Jorge Ulloa, Jaime Pilowski, Osvaldo Urrutia, Matia Jose Hoffmann, Miguel Angel Avarado, Marisol Turres, Ricardo Rincón y Guillermo Ceroni, respecto a:

Los crímenes cometidos contra la población palestina.

No hay indicación alguna de esperar los resultados de la visita de los inspectores de la Corte Internacional de Justicia que irán a Territorio Palestino a investigar las denuncias por crímenes contra la humanidad contra la entidad sionista.

No existe referencia alguna al Muro que corta, secciona y divide a la población palestina de su tierra ancestral.

No mencionan si les toco mostrar sus pasaportes, pases de colores o ser revisados en los checkpoints cuando ingresaron a los campamentos de refugiados palestinos en el Wets bank ¿Por qué estuvieron allí no? ¿Conversaron con las viudas, madres, hermanas e hijas de los palestinos asesinados? ¿Compartieron con los habitantes de las viviendas demolidas por el Ejército y el personal civil? ¿Estuvieron en la Mezquita de Ibrahimi en Al Jalil y fueron testigos de la agresividad de los colonos sionistas? O tal vez les pido demasiado y sólo estuvieron en la Explanada de Al Aqsa y fueron testigos de cómo se saca a los creyentes musulmanes para que ingresen en recintos sagrados para los musulmanes cientos de colonos israelíes que se dedican a saltar y gritar en un recinto del cual se quieren apropiar.

No existe palabra alguna en estos «honorables» respecto a la política de asentamientos de Israel y la instalación de 650 mil colonos armados en la Ribera occidental.

No recuerdo haber escuchado o leído a alguno de los miembros del Comité de Amistad Chileno-Israelí comentar lo cómodas que son las autopistas israelíes, exclusivas para ellos y que comunican los asentamientos ilegales con las principales ciudades de la Ribera occidental y las ciudades israelíes tras la Línea verde.

No existe señalamiento alguno frente a los millones de seres humanos, estos sí verdaderamente honorables que llaman a establecer una política de boicot, desinversión y sanciones contra una entidad que viola los derechos humanos de la población palestina.

No existe en estos «expertos en leyes» indicación alguna que nos permita esclarecer el por qué callan frente a la violación de las leyes internacionales ? de obligatorio cumplimiento ? y el negarse a acatar todas y cada una de las resoluciones de las Naciones Unidas que llaman a retirarse de los territorios ocupados y permitir el retorno de los refugiados.

No hay en la carta de los firmantes como cómplices de los crímenes de Israel, algún punto que permita visualizar su solidaridad con una docena de sus colegas palestinos, elegidos democráticamente y que están secuestrados en las cárceles de la mayor «democracia» de Oriente Medio, sin cargo alguno, ni juicios.

No hay solidaridad alguna con los miles de muertos en las operaciones del ejército ocupante en Gaza, Al Jalil, Al Quds. No hay solidaridad alguna- ellos como cristianos – con los cristianos palestinos que soportan la ocupación en Beltlehem, en Beit Jala, en Beit Sahour o en Nazaret.

No hay pesar por los muertos palestinos, por los niños en las cárceles o los habitantes viviendo en bantustanes al mejor estilo apartheid sudafricano.

Señores diputados del Comité de Amistad Chileno-Israelí, aquí no se ha demonizado a los parlamentarios israelíes, ellos son constituyentes de un engendro que es la maldad misma. Llámenlos como quieran, de mi parte, simplemente son: violadores de los derechos humanos de millones de seres humanos, que desde el año 1948 a la fecha han soportado, bajo una historia de ficción que alega derechos divinos, una política de ocupación que debe terminar.

Mi sentimiento ante vosotros, como supuestos representantes del pueblo es de una profunda vergüenza, un desprecio tan grande como el deseo que el peso de la justicia ante los criminales y sus cómplices caiga, más temprano que tarde sobre sionistas y sus corifeos.

Pablo Jofré Leal. 21 Septiembre 2016

Aquí puedes ver a todos los parlamentarios chilenos que suscribieron dicha Carta al Director en La Tercera. ¿Seguirás dándole tu voto a figuras políticas que contribuyen a la limpieza de imagen del criminal Estado de Israel?

http://www.federacionpalestina.cl/noticia.php?id=1748

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