Ensayo: Cartas Para Cambiar el Mundo

Ensayo presentado en el concurso de Fayr año 2016 de la Radio Voz Exterior de la República Islámica de Irán y consignado como el mejor trabajo.

CARTAS QUE CAMBIAN EL MUNDO

El mundo de las cartas, como herramienta de difusión de pensamientos, ideas, sentimientos entre otras razones, son tan antiguas como lo es la escritura, siendo ambas inseparables. Son ellas una vía indispensable, para dar a conocer a otros aquello que sacude nuestra mente y corazón. Una carta, ¡como no! es la conjunción de razón y alma. Es praxis y doxa, es la dicotomía presente en cada acto de nuestras vidas. Es comunicación. No importa si esa carta fue hecha en un trozo de cuero, en una tabla de arcilla, en un pliego de papiro, una hoja elaborada en base a celulosa o creada hoy en el mundo digital y enviada vía correo electrónico u otra forma más tecnologizada. Cualquiera sea el producto utilizado o el camino recorrido, esa carta tiene un claro propósito, un inicio concreto y un objetivo definido.

Las cartas tienen un campo de creación amplio y variado en temas. Las hay hechas en estilo coloquial o formales, con largas y extensas escrituras, como también aquellas elaboradas con exquisita precisión y brevedad. Existen aquellas cuyo contenido desborda amor pero también las que despiden el aroma del desamor, que expresan el deseo de iniciar una relación, como también las hay, que con gran pesar anuncian el rompimiento de un sentir que se creía duradero. Hay cartas que invitan a ceremonias, eventos, celebraciones y graduaciones, Aquellas que invitan a una boda o a ungir a un recién nacido, como también las que señalan que la vida terrena de un ser humano ha llegado a su fin y es la hora de los homenajes y el definitivo adiós.

Hay cartas que son enviadas desde el frente de batalla por hombres y mujeres que ofrendan la vida por una causa. Hay misivas que anuncian una noticia trágica o una que da luces sobre el inicio de una nueva vida. Hay cartas indolentes en que se notifica el remate del que fue tu hogar en virtud de problemas económicos, como existen también las que consignan que tu postulación a un trabajo, a un centro de estudio ha sido aprobada o te aconsejan seguir intentándolo. Cartas con consejos, anécdotas o simplemente con peticiones, algunas vanas y otras profundas.

Las cartas, a lo largo de la historia, han permitido la comunicación entre los seres humanos y antes de la invención de instrumentos, que permiten hoy transmitir lo que deseamos en tiempo real, las cartas manuscritas constituían el principal método para todo tipo de intercambio de información, en los campos más variados de la vida. El aislamiento en cuanto a noticias era superado en gran parte por este ir y venir de cartas escritas en las más diversas lenguas, pero todas ellas con un propósito común: dar a conocer e informar.

Hoy, sin duda, prima la celeridad, la prisa, el relámpago sobre la iluminación más estable. Una época en que conceptos como Facebook, WhatsApp, Twitter parecen hacer olvidar la lectura fantástica de unas letras escritas y que hacen remontar nuestra mente a un viaje con características casi antropológicas. Cartas como aquellas recopiladas por el publicista inglés Ashon Usher quien en un interesante trabajo de investigación y recopilación descubrió una enorme cantidad de escritos bajo el formato de carta, de características memorables. Entre las cartas recopiladas por este investigador inglés y dadas a conocer públicamente destacan aquella del líder Hindú, Mahatma Ghandi en la cual le solicita al dictador Alemán Adolf Hitler mantener la paz. Como también aquella carta en la cual el genial inventor, arquitecto y pintor entre otras genialidades, Leonardo da Vinci, solicita empleo.

Efectivamente, años antes de pintar sus obras maestras, da Vinci ofreció sus servicios como ingeniero, para trabajar en la Corte de los Sforza y entregar allí sus conocimientos militares. O aquella misiva donde un sobrino de Adolfo Hitler le escribe al Presidente Roosevelt ofreciéndose a luchar contra su tío enlistándose en el Ejército Estadounidense, como agradecimiento por el hecho de haber sido acogido en territorio norteamericano el año 1939. Patrick Hitler quien en primera instancia recibió el rechazo de las autoridades norteamericanas recurrió a una carta que fue leída por el Presidente Theodoro Roosevelt quien aceptó finalmente esta solicitud. Así, William Patrick Hitler pasó servir en la Armada de los Estados Unidos como oficial farmacéutico, antes de obtener su baja el año 1947 tras haber sido herido en la contienda.

Existen también cartas con una profunda trascendencia, que han dejado huellas intensas en la historia en virtud de la valía del personaje y el significado histórico de su paso por la tierra. Tal es el caso de la carta de despedida de Ernesto “Che Guevara” a Fidel Castro durante la Revolución Cubana y que fue leída por el líder cubano tras comprobarse la muerte del guerrillero heroico. Misiva que el revolucionario argentino-cubano le entrega a Fidel antes de partir a un periplo de internacionalismo, que finalmente terminaría con su muerte el 8 de octubre del año 1967 en la Quebrada del Yuro en Bolivia. Una carta hermosa con hondo fervor revolucionario y una creencia suprema en la justeza de sus actos y la creencia absoluta en su lucha.

Carta de despedida del Che Guevara a Fidel Castro (1)
“Año de la Agricultura”
Habana

Fidel:

Me recuerdo en esta hora de muchas cosas, de cuando te conocí en casa de María Antonia, de cuando me propusiste venir, de toda la tensión de los preparativos.
Un día pasaron preguntando a quién se debía avisar en caso de muerte y la posibilidad real del hecho nos golpeó a todos. Después supimos que era cierto, que en una revolución se triunfa o se muere (si es verdadera). Muchos compañeros quedaron a lo largo del camino hacia la victoria.
Hoy todo tiene un tono menos dramático porque somos más maduros, pero el hecho se repite. Siento que he cumplido la parte de mi deber que me ataba a la Revolución cubana en su territorio y me despido de ti, de los compañeros, de tu pueblo que ya es mío.
Hago formal renuncia de mis cargos en la Dirección del Partido, de mi puesto de Ministro, de mi grado de Comandante, de mi condición de cubano. Nada legal me ata a Cuba, sólo lazos de otra clase que no se pueden romper como los nombramientos.

Haciendo un recuento de mi vida pasada creo haber trabajado con suficiente honradez y dedicación para consolidar el triunfo revolucionario. Mi única falta de alguna gravedad es no haber confiado más en ti desde los primeros momentos de la Sierra Maestra y no haber comprendido con suficiente celeridad tus cualidades de conductor y de revolucionario.
He vivido días magníficos y sentí a tu lado el orgullo de pertenecer a nuestro pueblo en los días luminosos y tristes de la Crisis del Caribe. Pocas veces brilló más alto un estadista que en esos días, me enorgullezco también de haberte seguido sin vacilaciones, identificado con tu manera de pensar y de ver y apreciar los peligros y los principios.
Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos. Yo puedo hacer lo que te está negado por tu responsabilidad al frente de Cuba y llegó la hora de separarnos.
Sépase que lo hago con una mezcla de alegría y dolor, aquí dejo lo más puro de mis esperanzas de constructor y lo más querido entre mis seres queridos… y dejo un pueblo que me admitió como un hijo; eso lacera una parte de mi espíritu. En los nuevos campos de batalla llevaré la fe que me inculcaste, el espíritu revolucionario de mi pueblo, la sensación de cumplir con el más sagrado de los deberes; luchar contra el imperialismo dondequiera que esté; esto reconforta y cura con creces cualquier desgarradura. Digo una vez más que libero a Cuba de cualquier responsabilidad, salvo la que emane de su ejemplo. Que si me llega la hora definitiva bajo otros cielos, mi último pensamiento será para este pueblo y especialmente para ti. Que te doy las gracias por tus enseñanzas y tu ejemplo al que trataré de ser fiel hasta las últimas consecuencias de mis actos. Que he estado identificado siempre con la política exterior de nuestra Revolución y lo sigo estando. Que en dondequiera que me pare sentiré la responsabilidad de ser revolucionario cubano, y como tal actuaré. Que no dejo a mis hijos y mi mujer nada material y no me apena: me alegra que así sea. Que no pido nada para ellos pues el Estado les dará lo suficiente para vivir y educarse. Tendría muchas cosas que decirte a ti y a nuestro pueblo, pero siento que son innecesarias, las palabras no pueden expresar lo que yo quisiera, y no vale la pena emborronar cuartillas.

Hasta la victoria siempre, ¡Patria o Muerte!

Te abraza con todo fervor revolucionario,

1. Carta del Comandante Ernesto Guevara de la Serna – Che – dirigida a Fidel y leída el 3 de octubre del año 1965 por el Comandante Fidel Castro Ruz en el Congreso del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba que da pasó a la conformación del Partido Comunista de Cuba.

Las cartas, así, adquieren una connotación de indudable valor personal pero también histórico cuando su contenido trasciende los marcos puramente particulares y devienen en un hecho social, con importancia política, religiosa o con un marco tan amplio de influencia que abarca el conjunto de la humanidad y la influencia notoriamente. Las cartas tienen ese valor social, sobre todo en épocas aciagas donde los grandes medios de comunicación ligados a los poderes hegemónicos en el mundo, léase Estados Unidos y los miembros más poderosos de la Unión Europea, cumplen un papel de filtro respecto a lo que consideran debe ser informado o no y de qué manera hacerlo. Por ello, recurrir a métodos distintos, como también a canales informativos alternativos, es una manera de romper el cerco informativo.

En ese marco, una carta, avalada por el prestigio personal de la persona que la suscribe resulta un arma efectiva, que ayuda a romper el esquema de dominación totalitaria de las grandes potencias y sus medios de comunicación que actúan como sus corifeos. Esto, porque en la actualidad todo se sabe, todo se transmite en forma instantánea y la temporalidad se rompe en función del instrumento usado. En ese plano, una carta surgida de la autoridad religiosa de la República Islámica de Irán – con toda la presencia que la nación persa tiene en este momento, ya sea por el tema de los acuerdos nucleares, el apoyo a Siria e Irak contra la agresión terrorista sufrida – o simplemente por su peso específico regional tiene una dimensión valórica en sí mismo, poderosa y atrayente. Una carta surgida de esta figura se conoce, se difunde, se discute quieran o no quieran los interesados en ocultarla. Se tratará y discutirá lo deseen o no los medios de comunicación masivos del mundo y será noticia per se.

El uso de herramientas del tipo cartas particularizadas y así lo ha entendido el Líder religioso de la revolución Iraní Seyed Alí Jamenei, puede contribuir positivamente en cambiar las tendencias antislámicas que se han impuesto en parte de Occidente. Puede servir de puente entre occidente y el mundo de Islam pues conocemos del trabajo de gran parte de los medios de comunicación de Estados Unidos, Europa y sus aliados en si intento tratar de demonizar al Islam y a los musulmanes. Esto, porque potencias militares y económicas como es el caso de Estados Unidos requieren estar siempre en busca de nuevos enemigos de tal forma de poder justificar así sus acciones imperialistas, mantener el ritmo económico en su sistema, tener en acción productiva al complejo militar-industrial y seguir cosechando riqueza a partir de la miseria de otros.

El pasado 21 de enero del año 2015 el Líder de la Revolución Islámica de Irán envió un mensaje a los jóvenes de Europa y Norteamérica, pidiéndoles ver el Islam en sus orígenes y sin prejuicio alguno, al mismo tiempo que advirtió de la presentación de terroristas reclutados como representantes de esta religión divina. “Aunque nadie puede llenar los vacíos creados individualmente, cada uno de ustedes puede construir un puente de pensamiento y de equidad sobre esos huecos para iluminarse a sí mismo y a su entorno”, consigno Jamenei, quien en este mensaje ha expresado su interés en hablar de la imagen que se les da a conocer del Islam, la cual busca presentar a esta religión como un “enemigo horrible” y de esa manera, provocar en ellos horror y odio.

El monopolio informativo internacional, manejado por los grandes consorcios mediáticos occidentales dio dura batalla para restringir la difusión del mensaje dado a conocer por el Líder Religioso Iraní a los jóvenes. Para el profesor de la Universidad de Syracuse, Dereck Ford “es lamentable que los medios de comunicación no hayan difundido masivamente la carta del Líder iraní en enero del año 2015, mostrando con ello la enemistad de las redes noticiosas con la República Islámica de Irán. Recordemos, que la caída de la Unión Soviética obligó a Washington a buscar un nuevo antagonista. Esta vez, se ha elegido demonizar a los musulmanes para sustituir a los soviéticos. Esto es un punto que el Líder persa, también señala en su carta a los jóvenes occidentales y les invita reflexionar sobre este hecho”.

Una carta que permitía visualizar una cara distinta del Islam que aquella que majaderamente pretende entregar la política y los medios de las grandes potencias. Una carta que convoca, que solicita el reconocerse, el ampliar el horizonte de entendimiento, más allá de las contingencias. Una carta que pide abrir los corazones a la par que las mentes, que la posibilidad de la paz radica en estas nuevas generaciones menos cerradas a la posibilidad del diálogo entre culturas y pensamiento

Mensaje del líder de la revolución islámica a los estudiantes de Europa y América

En el nombre de Dios, el Clemente el Misericordioso

A los estudiantes en general de Europa y Norte América:
Los sucesos últimos en Francia y en otros países occidentales me convencieron para que hable directamente con vosotros, jóvenes, sobre estos sucesos. No porque quiera dejar de lado a sus padres y madres, sino porque veo el futuro de la Nación y su tierra en sus manos y también veo en ustedes y vuestros corazones el sentimiento de la búsqueda de la verdad más viva e inteligente. En este mensaje no hablo con vuestros políticos y gobernantes. Creo que ellos conscientemente han separado el camino de la veracidad y lo correcto del camino de la política. Mi palabra con vosotros es sobre el Islam y en especial sobre la imagen y rostro que os presentan del Islam.

Desde hace dos décadas antes, quiere decir casi después del derrumbamiento de la Unión Soviética, se han esforzado mucho para que esta gran religión se vea como un enemigo monstruoso. El sentimiento del miedo, del odio y el aprovecharse para movilizarlos desgraciadamente tiene un antecedente extenso en la historia política de Occidente. No quiero enumerar en este lugar a los diferentes miedos que han infundido en las naciones occidentales. Ustedes mismos con un breve repaso a las últimas investigaciones críticas sobre la historia ven que han reprochado los revisionistas las actitudes no veraces e insensatas de los gobiernos occidentales con otras culturas y civilizaciones del mundo. La historia de Europa y América esta avergonzada de la esclavitud. Desde la época del colonialismo esta cabizbajo y lo mismo está por la opresión a los negros y los no cristianos.

Vuestros investigadores e historiadores se lamentan profundamente por los derramamientos de sangre en nombre de la religión entre católicos y protestantes y a nombre de los nacionalismos y etnias en la primera y segunda guerra mundial. En sí mismo estos sentimientos son elogiables y mi objetivo al repetir este largo índice no es reprochar la historia sino que quiero de vosotros que pregunten a sus intelectuales por qué la conciencia general en Occidente debe despertar y ser informado con un retraso de diez años y a veces de cientos de años.

¿Por qué la revisión en la conciencia general debe relacionarse con el pasado lejano y no a los asuntos del día? ¿Por qué en un tema tan importante como la manera del encuentro con la cultura y el pensamiento islámico se niegan a que la gente tenga una información general y correcta? Vosotros sabéis perfectamente que humillar y crear odio y miedo imaginario con respecto a otro siempre ha preparado el terreno para los beneficios opresores. Ahora yo quiero que se pregunten a sí mismos, ¿Por qué la política antigua de crear miedo y odio con una fuerza sin antecedentes ha tomado como objetivo al Islam y a los musulmanes. ¿Por qué la estructura del poder en el mundo actual quiere que el pensamiento islámico sea colocado en el margen y en una actitud pasiva?

¿Qué contenidos y valores existen en el Islam que perturban al programa de los grandes poderes y que beneficios tendrán en la sombra de deformar el rostro del Islam?

Entonces mi primer pedido a vosotros es que pregunten e investiguen sobre los motivos de esta actitud negativa contra el Islam.
Mi segundo pedido es que en reacción a este diluvio de propagandas negativas y prejuicios traten de obtener directamente y sin intermediario el conocimiento de esta religión. Una lógica sana exige que al menos sepáis qué es y qué esencia tiene el Islam que os atemorizan y os hacen escapar de ello. Yo no insisto que acepten mi punto de vista o el de otro en el Islam, sino que les digo que esta realidad fluyente y activa en el mundo actual no os sea presentada con los objetivos contaminados. No permitáis que ostentosamente se presenten a vosotros a los terroristas empleados y mercenarios como representantes del Islam. Conozcan el Islam de las fuentes genuinas y de primera mano. Conozcan al Islam por el camino del Qoran y la vida del gran profeta del Islam.

En este momento quiero preguntarles, ¿acaso vosotros mismos habéis recurrido directamente al Sagrado Corán de los musulmanes? ¿Acaso han estudiado actitudes del profeta del Islam con otras personas y sus enseñanzas humanas y morales? ¿Acaso hasta hoy han recibido el mensaje del Islam de otras fuentes distintas a los medios de comunicación? ¿Acaso se han preguntado a sí mismos ¿cómo y en base a qué valores fue que el Islam desarrollo a lo largo de los siglos la más grande civilización científica y racional en el mundo? educando a los más elevados científicos y pensadores? Yo pido a vosotros que no permitáis que mostrando una cara desagradable del Islam, crean un obstáculo sentimental entre vosotros y la realidad, quitándoles la posibilidad de poseer un juicio imparcial.
Hoy, que los medios de comunicación han roto fronteras geográficas, no permitáis que os encierren dentro de las fronteras mentales y falsificadas. Si bien nadie puede en forma individual llenar las grietas realizadas pero cada uno de vosotros puede construir un puente de pensamiento y equidad sobre estas grietas con la intención de aclarar a sí mismos y al ambiente alrededor. Este obstáculo que fue planeado de antemano entre vosotros jóvenes y el Islam aunque es desagradable pero puede crear nuevos interrogantes en vuestra mente curiosa y buscadora.
Hacer el esfuerzo para encontrar las respuestas a estas preguntas les otorga una oportunidad beneficiosa para descubrir nuevas verdades. Entonces no pierdan esta oportunidad para comprender correctamente sin perjuicios al Islam, quizás por la bendición de su compromiso ante la verdad, Las generaciones venideras que escribirán esta parte de la historia acerca del comportamiento de Occidente con el Islam lo hagan con menos molestia y con una conciencia más tranquila.

2. Primera carta dirigida a los Jóvenes de Norteamérica y de Europa. Seyed Alí Jamenei. Enero 21 del año 2015

El destinatario principal de esta primera carta, dada a conocer al mundo el 21 de enero del 2015 por mSeyed Alí Jamenei son los jóvenes “ya que el futuro de esas naciones – las de Norteamérica y Europa – está en sus manos” por razones que define Jamenei como lógicas, pues el sentido de la búsqueda de la verdad es mucho más vigoroso y persistente en sus corazones. ¿Por qué una carta a los jóvenes y no a los políticos o autoridades de los países destinatarios? Alí Jamenei, ante ello afirma que se debe a que conscientemente estos – los políticos – han separado la política de la justicia. Después de mencionar la censura llevada a cabo en la historia de los países occidentales sobre su conducta insincera e hipócrita hacia otras naciones, Jamenei dio a conocer en aquella carta, que la historia de Estados Unidos y Europa está teñida de vergüenza por la esclavitud y el periodo colonial, así como de pesar por la presión ejercida en contra de los negros y no cristiana. “Sus investigadores e historiadores están profundamente avergonzados por los derramamientos de sangre realizados en nombre de la religión entre los católicos y los protestantes o en nombre de la nacionalidad y etnicidad durante la Primera y la Segunda Guerras Mundiales”

En referencia a estos temas este mensaje no busca criticar la historia, sino cuestionar el por qué del despertar de la conciencia pública en Occidente y llegar a sus sentidos después de un retraso de décadas o siglos. “¿Por qué la revisión de la conciencia colectiva debe aplicarse a un pasado lejano y no a los problemas actuales? Se interroga Jamenei ¿A qué se deben los intentos realizados para prevenir la sensibilización del público con respecto a un tema tan importante como el tratamiento de la cultura y el pensamiento islámicos?”. Frente a esta pregunta Jamenei concuerda con el análisis respecto a que la humillación y la propagación del odio y el miedo ilusorio hacia el “otro” han sido la base común de todos esos especuladores opresivos. “Ahora, me gustaría que se preguntasen a sí mismos – les dice a los jóvenes – por qué la vieja política de la difusión de la fobia y el odio se ha centrado en el Islam y los musulmanes con una intensidad sin precedentes. Por qué la estructura del poder mundial busca marginar y que quede velado el pensamiento islámico, qué valores conceptuales del Islam perturban los programas de las superpotencias y qué intereses están protegidos a la sombra del hecho de distorsionar la imagen del Islam”

Bajo esos enigmas el documento de Alí Jamenei afirma que se hace necesario demandar a la juventud, el estudiar e investigar las causas, que podrían estar detrás de la devaluación de la imagen del Islam. Además de solicitarles que el conocimiento sobre el Islam, sobre los creyentes y la cultura debe ser un conocimiento directo: conversar con los fieles, adentrarse en la lectura de la cultura del Islam. Recibir el conocimiento de esta cultura de fuentes primarias y originarias, a través del Corán y la vida del Profeta, el Hazrat Mohamad. Abrir los ojos y la mente, evitar los prejuicios y sobre todo despreciando aquellas campañas del terror y la desinformación. Jamenei les dijo a los jóvenes en aquella oportunidad que “La lógica correcta requiere que ustedes entiendan la naturaleza y la esencia de que por qué ellos los están atemorizando respecto al tema y quieren mantenerles alejados. No insisto en que acepten mi lectura o cualquier otra del Islam. No permitan que se presenten, de manera hipócrita, a sus propios terroristas reclutados como representantes del Islam. Me gustaría preguntarles que si han estudiado alguna vez directamente El Corán de los musulmanes, si han estudiado las enseñanzas del Profeta del Islam (P) y sus doctrinas humanas y éticas, y si han recibido el mensaje del Islam de otras fuentes que no sean los medios de comunicación.

Seyed Alí Jamenei cuestionó el hecho, respecto a que si las bases y los valores establecidos por el Islam conducen a la civilización científica e intelectual más grande del mundo y han dado lugar a los científicos e intelectuales más distinguidos a lo largo de siglos, por qué existe esta distorsión sobre una cultura tan valiosa “No permitan que las imágenes injuriosas y ofensivas creen un abismo emocional entre ustedes y la realidad, quitándoles la posibilidad de hacerse un juicio imparcial. Sean conscientes que los medios de comunicación los dentro de fronteras anómalas y mentales generan distorsiones. Aunque nadie puede llenar los vacíos creados individualmente, cada uno puede construir un puente de pensamiento y de equidad sobre esos huecos”

De acuerdo con el Líder Supremo de la Revolución Islámica de Irán, este desafío planificado de antemano entre los jóvenes y el Islam es indeseable y puede elevar nuevas preguntas en las mentes curiosas e inquisitivas de esa juventud, por lo que los intentos de encontrar las respuestas a esas preguntas les proporcionarán una oportunidad apropiada para descubrir nuevas verdades. “Por lo tanto, no pierdan la oportunidad de adquirir una comprensión adecuada, correcta y no sesgada del Islam, como se espera de su sentido de la responsabilidad hacia la verdad; las generaciones futuras podrían escribir la historia de esta actual interacción entre el Islam y el Occidente con una conciencia más clara y con menos resentimiento” asevera Jamenei. Tal hecho efectivamente lo pudimos constatar a principios del año 2015 cuando el líder religioso iraní Seyed Alí Jamenei, en el marco de la masacre ocurrida en París contra los redactores y dibujantes del semanario Charlie Hebdo, difundió la mencionada carta dirigida a los jóvenes de América del Norte y Europa.

Esta misiva, surgida al calor de los hechos terroristas en París que significaron la muerte de dibujantes, diseñadores y trabajadores del semanario francés Charlie Hebdo, generó variadas opiniones de personajes relevantes del acontecer internacional como el caso del Ex Ministro de Relaciones Exteriores Inglés, Jack Straw quien consideró “extraordinaria” dicha misiva “como también de mucha importancia, publicada en un momento oportuno teniendo en cuenta la situación actual” Straw quien es además presidente del Grupo de Amistad Parlamentario Irán-Reino Unido ha insistido en la necesidad de que los líderes musulmanes representen la cara verdadera del Islam y ha lamentado que el Occidente no haya cubierto ampliamente la carta del ayatolá Jamenei. “Mi casa está frente a una mezquita y en la región donde vivo una de cada tres personas es musulmana. Yo estoy preocupado por la islamofobia desde hace muchos años” dando cuenta de una peligrosa tendencia que se está dando en varios países europeos. Por su parte, al presidenta del Consejo para el Interés Nacional de EE.UU, Alison Weir, calificó de “inteligente y sensata la carta de Alí Jamenei dirigida a los jóvenes de Estados Unidos y Europa. Estos, según mi parecer lo han entendido perfectamente a pesar que sabemos que los lobbies sionistas, quienes tratan de evitar a cualquier costo que los medios de comunicación den a conocer esta valiosa misiva”.

La activista norteamericana de paz y la codirectora del Centro de Acción Internacional, Sarah Flanders, calificó como “muy importante la citada carta y sobre todo oportuna debido al contenido que posee y el momento histórico que vivimos “la carta del ayatolá Jamenei es un valiosos esfuerzo para acercar los puntos de vista sobre el Islam. Pero, desafortunadamente, los medios de comunicación estadounidenses, controlados y patrocinados por el sector militar, intentan bloquear el camino de esta misiva para que los ciudadanos, especialmente los jóvenes no se enteren de su contenido. En este contexto, es especialmente importante la parte de la carta donde el Guía espiritual persa invita a los jóvenes a estudiar profundamente las enseñanzas del Islam para neutralizar los planes de los enemigos que intentan dibujar una imagen distorsionada de esta religión. Las conspiraciones de los enemigos contra el Islam tienen objetivos colonizadores en los países musulmanes, pues de ese modo preparan el terreno para seguir con su actitud usurpadora en los territorios dominados por los musulmanes”. Para Kevin Barrett, reconocido crítico en Estados Unidos contra la denominada guerra contra el terror, un Doctorado en estudios arabistas y conocedor del islam afirma que “Me alegro enormemente que Ali Jamenei comparta sus apreciaciones con nosotros porque nos permite compartir esta carta con los jóvenes que conocemos, con los cuales interactuamos y a ellos les digo que no acepten los actos islamofobias sino que ellos tienen que pensar libre e independiente sobre Islam”.

LA NECESIDAD DE UN NUEVO MENSAJE

La primera carta de Seyed Ali Jamenei tuvo una gran repercusión a pesar de los esfuerzos de los grandes medios de comunicación por acallar una voz disidente del pensamiento único imperante en el planeta. Los porfiados hechos, la agresión continua contra los pueblos de Irak y Siria, la fragmentación de Libia, los ataques perpetrados por Arabia Saudita contra Yemen y Bahréin, la política de ocupación sionista contra Palestina y el terror generado por las bandas takfirí, tanto en Oriente Medio como el Magreb y con una nueva incursión terrorista en Paris volvieron a mostrar la necesidad de dar la batalla ideológica y política en el plano de las ideas. La necesidad de dar a conocer que la acción del takfirismo, el salafismo en el marco de la ideología criminal del wahabismo de al Saud no son parte del Islam. En ese plano resultaba lógico que saliera al mundo una nueva misiva, que profundizara los aspectos reseñados en la primera carta y mostrara un camino de solución, más allá de las buenas intenciones.

El sacar adelante una nueva carta permite luchar contra los prejuicios, sobre todo aquel más frecuente que se hacen al Islam “ser una religión guerrera y violenta y haberse expandido por la fuerza. Alimentada esta postura por los medios masivos de difusión con un tratamiento antojadizo de la situación en las regiones islámicas y sus conflictos y, en general, toda la educación e información sobre el Islam que se transmite en occidente, empezando por los textos de historia…la cultura occidental se ha mostrado altamente discriminatoria y no deja de presentarse en ella, de tanto en tanto, serios brotes de racismo: negros, judíos, árabes, extranjeros, hispanos son objeto de discriminación. Es una cultura egoísta donde la tendencia es a separar y dividir, no hay hermandad ni una concepción universal del hombre” (3) contra esa forma de entender las relaciones entre los seres humanos es contra lo que hay que luchar y en ese marco se inscribe la primera carta de Seyed Ali Jamenei y la segunda carta surgida en diciembre del año 2015

Esta segunda carta del Ayatolá Seyed Ali Jamenei, que complementa la misiva dada a conocer a inicios del 2015, indudablemente es valiosa e influyente, Cuestiona las políticas de doble rasero del Occidente ante los retos más importantes del mundo, en especial, el terrorismo. También revela el rol desestabilizador que cumple Estados Unidos en la política internacional. En un período histórico donde el Islam sufre ataques de diversos frentes, destacando en ello una enorme campaña comunicacional, que intenta desvirtuar la esencia de esta milenaria e influyente cultura el transmitir las ideas del verdadero islam resulta imprescindible sobre todo si va dirigida a la juventud, que suele estar más permeable a recibir y digerir información que no esté manipulada por los grandes medios de comunicación, con mentes más abiertas y acogedoras.

3. ¿Qué es el Islam?. Editorial Elhame Shargh.P.O, Box: 37185 / 4138 Qom,República islámica de Irán. www.islamoriente.com
En el nombre de Dios a la juventud de los países occidentales

Los tristes acontecimientos que provocaron el terrorismo ciego en Francia, una vez más, han motivado este diálogo con ustedes. Para mí resulta muy lamentable que tales acontecimientos generen estas intervenciones, no obstante, es una realidad que si estos dolorosos temas no allanan el terreno para encontrar una solución, los daños serían mayores. El sufrimiento de todo ser humano, en cualquier parte del mundo, es triste para los demás.
La imagen de la muerte de un niño ante los ojos de sus seres queridos, de una madre cuya alegría familiar se transforma en luto, de un esposo que traslada con prisa el cadáver de su esposa, o una audiencia que desconoce que dentro de poco verá cómo culmina la última escena de su vida, son imágenes que despiertan el sentimiento humano. Cualquiera que sepa de bondad, se siente consternado por tales escenas, sea en Francia, en Palestina, Irak, El Líbano o Siria.

Seguramente, los mil millones y medio de musulmanes del mundo comparten este sentimiento y repudian a los autores de tales tragedias. Yo estoy convencido de que solo ustedes, los jóvenes, al ver tales calamidades del mundo de hoy, serán capaces de encontrar nuevas vías para construir el futuro y evitarán el camino incorrecto que ha conducido a Occidente hacia su situación actual.

Es cierto que, hoy, el terrorismo es un dolor compartido entre ustedes y nosotros, pero es necesario que sepan que la inseguridad y el desasosiego que experimentaron en estos recientes acontecimientos, se diferencian en dos aspectos claros con el sufrimiento que los pueblos de Irak, Yemen y Siria han tenido que soportar durante muchos años.

En primer lugar, el mundo del Islam, en una dimensión más amplia y durante un tiempo mucho más prolongado, ha sido víctima del terror y la violencia. Segundo, desafortunadamente, estos actos violentos han contado siempre con el apoyo eficaz y múltiple de las grandes potencias. En la actualidad, son pocas las personas que no están al tanto del rol que desempeñan los EE.UU. en crear, fortalecer y armar a Al-Qaeda, los talibanes y sus afiliados. Junto a este apoyo directo, reconocidos patrocinadores del terrorismo takfirí han figurado siempre en las filas de los aliados occidentales, pese a contar con los sistemas políticos más atrasados.

Todo esto mientras se reprime brutalmente las más avanzadas y claras ideas generadas por los dinámicos movimientos populares en la región. La política occidental de doble resero, ante el despertar del mundo islámico, es un ejemplo claro de las contradicciones en las políticas de Occidente.
Otro aspecto de esta contradicción se evidencia en el apoyo al terrorismo de estado israelí. El oprimido pueblo de Palestina, durante más de 60 años, ha venido experimentando el peor tipo de terrorismo. Mientras los ciudadanos europeos se refugian durante algunos días en sus casas y evitan congregarse y asistir a centros concurridos, una familia palestina hace décadas que, incluso, en su casa no se encuentra a salvo de la máquina asesina y destructora del régimen sionista. Hoy en día, ¿qué tipo de violencia resulta comparable a las atrocidades que comete el régimen sionista con la construcción de asentamientos?

Este régimen, cuyo comportamiento no es cuestionado ni seria ni eficazmente por sus influyentes aliados o, al menos, por las aparentes entidades internacionales independientes, destruye a diario las casas de los ciudadanos palestinos y devasta sus jardines y granjas, sin darles la oportunidad de recoger sus bienes o productos agrícolas. Todo esto ocurre ante los ojos atemorizados y llorosos de mujeres y niños que son testigos del maltrato físico de los miembros de su familia y, en algunos casos, de su traslado a centros clandestinos de tortura. ¿Acaso conocen otro tipo de atrocidad con esas dimensiones y que se aplique durante tanto tiempo en el mundo de hoy?

Si disparar contra una mujer en medio de la calle por el único delito de protestar ante un soldado armado hasta los dientes no es terrorismo, ¿qué puede ser? ¿No se debe llamar radicalismo a esa barbaridad que llevan a cabo las fuerzas militares de un gobierno usurpador? Quizás sea
que, como estas imágenes se han visto con frecuencia en la televisión durante unos 60 años, no despierta ya nuestra consciencia.

Las invasiones de los últimos años al mundo del Islam, que ha dejado numerosas víctimas, es otro ejemplo de la lógica contradictoria de Occidente. Los países invadidos, además de sufrir grandes pérdidas de vidas humanas, ven destruidas sus infraestructuras económicas e industriales, se paraliza su crecimiento o, en algunos casos, se retrasa su desarrollo durante décadas. Sin embargo, de forma insolente, se les pide que no se consideren oprimidos.
¿Cómo se puede transformar en ruinas a un país, demoler sus ciudades y pueblos y después decirles a sus ciudadanos que, por favor, no se consideren oprimidos? En vez de invitarlos a no comprender u olvidar las tragedias, ¿no sería mejor una disculpa sincera? El sufrimiento del mundo del Islam, en los últimos años de doble rasero e hipocresía de los invasores, no es menor que los daños materiales.

¡Queridos jóvenes! Tengo la esperanza de que ustedes, hoy o en el futuro, cambien esa forma de pensar inducida por la hipocresía, un pensamiento cuya estrategia es ocultar objetivos a largo plazo y adornar propósitos maliciosos. En mi opinión, la primera fase para fomentar la seguridad y la tranquilidad, es reformar ese pensamiento que genera violencia.

Mientras el criterio de doble rasero prevalezca en la política de Occidente, el terrorismo, de acuerdo con sus poderosos patrocinadores, se divida en buenos y malos, y los gobiernos prioricen sus intereses por encima de los valores humanos y morales, no se debe buscar la raíz de la violencia en otro lugar.

Lamentablemente, durante muchos años, estas raíces han penetrado de forma paulatina en el corazón de las políticas culturales de Occidente, originando una invasión blanda y silenciosa. Muchos de los países del mundo se sienten orgullosos de su cultura local y nacional, con cuya prosperidad se han nutrido muy bien las sociedades durante siglos. El mundo del Islam no está excluido de este proceso.

No obstante, en la época contemporánea, el mundo occidental se ha aprovechado de modernas herramientas para trabajar en la homogeneización de la cultura global. Yo considero que la imposición de la cultura occidental a otros pueblos y el menosprecio de las culturas independientes es perjudicial y una forma de violencia silenciosa. A pesar de que la cultura sustituta no tiene la capacidad para ocupar el lugar de la cultura sustituida, se subvaloran ricas culturas e insultan sus sectores más respetables.

Por ejemplo, dos elementos como “agresividad” y “comportamiento perverso” que, lamentablemente, se han convertido en principios de la cultura occidental, ponen en cuestión su popularidad y posición, incluso entre sus fuentes. Ahora, la pregunta es: ¿Es un pecado, si no aceptamos una cultura belicista, perversa y que rechaza sus valores? ¿Acaso somos culpables si impedimos una inundación devastadora que, en forma de diferentes productos aparentemente artísticos, se dirigen hacia nuestros jóvenes? No niego la importancia y el valor de los lazos culturales.
Siempre que estos vínculos se han materializado respetando a la sociedad de destino, han generado prosperidad y desarrollo. Sin embargo, los lazos discordantes e impuestos no han tenido éxito ni resultado beneficioso. Lamentablemente debo decir que grupos infames como Daesh son fruto de los vínculos fracasados con culturas importadas.

Si el problema hubiera sido solo de creencias, entonces deberían haberse producido fenómenos semejantes en el mundo del Islam antes de la época colonial, mientras que la historia da testimonio de lo contrario. Los fidedignos documentos históricos muestran con claridad cómo el vínculo del colonialismo con un pensamiento radical, dentro de una tribu primitiva, sembró la semilla del radicalismo en esta región. De lo contrario, ¿cómo es posible que de una de las escuelas religiosas más humanas y éticas del mundo, que considera el asesinato de un ser humano como una masacre de toda la humanidad, salga una inmundicia como Daesh?

Por otra parte, hay que preguntarse por qué aquellos que han nacido en Europa, cuyo espíritu y pensamiento se ha formado en ese ambiente, se incorporan a estos grupos. ¿Acaso se puede creer que las personas, con uno o dos viajes a las zonas de guerra, pueden volverse de repente tan extremistas, al punto de abrir fuego contra sus propios compatriotas? Tampoco se deben olvidar los efectos de una vida de mala influencia cultural, en un ambiente contagiado y generador de violencia. Hay que realizar un análisis integral al respecto, que descubra los elementos ocultos y visibles de la sociedad. Quizás el profundo odio sembrado durante los años del florecimiento industrial y económico, debido a la desigualdad y, posiblemente, por discriminaciones legales y estructurales dentro de las clases sociales occidentales, haya creado complejos internos que, de vez en cuando, se expresan de esa forma.

De todos modos, son ustedes quienes deben descubrir las capas superficiales de su sociedad, encuentren los problemas y rencores y elimínenlos. Hay que cerrar las brechas en vez de profundizarlas. El gran error en la lucha contra el terrorismo reside en las reacciones apresuradas que contribuyen a la expansión de estas divergencias. Cualquier acción apresurada y emocional, que aísle y atemorice a esa comunidad musulmana residente en Europa y EE.UU., formadora de millones de personas activas y responsables, así como la privación, más que nunca, de sus derechos básicos y el aislamiento en la sociedad, no solo no resolverá el problema, sino que aumentará las brechas y profundizará los rencores. Las medidas y reacciones superficiales, en especial si son legalizadas, solo servirán para aumentar la polaridad existente y abonar el camino para crisis futuras.

Según las noticias, en algunos países europeos, se han establecido leyes que incitan a los ciudadanos a espiar a los musulmanes. Tales comportamientos son crueles, y por todos es sabido que la crueldad se quiera o no se paga con crueldad. Además, los musulmanes no se merecen tal ingratitud. El mundo occidental, desde hace siglos, conoce muy bien a los musulmanes, ya sea cuando fueron invitados a los territorios del Islam y clavaron sus ojos en la riqueza de su anfitrión, como cuando fungieron como anfitriones y se beneficiaron del trabajo y el pensamiento de los musulmanes; en ambos casos, no experimentaron otra cosa que la bondad y la hospitalidad.

Entonces, a ustedes, los jóvenes, les pido que, con base en un conocimiento apropiado, un análisis profundo y la lección de las experiencias amargas, creen los cimientos para una colaboración apropiada y digna con el mundo del Islam. De esta forma, en un futuro no muy lejano, serán testigos de que lo que han construido expandirá el manto de la confianza sobre sus arquitectos y les concederá la bondad de la seguridad y la tranquilidad, además de darles esperanza de un futuro brillante para el mundo.

Una carta de suma importancia es la que tenemos ante nosotros, publicada en un momento oportuno y con una profunda percepción de la realidad actual. Y hablo de oportuna, pues la misiva del líder religioso iraní fue masificada, a pocos días de los atentados terroristas en la ciudad de París en noviembre del año 2015, tal como lo fue tras el atentado contra el semanario Charlie Hebdo en enero del año 2015. Cartas complementarias y que han significado visualizar la mirada crítica a una falso islam, a una ideología que genera daño al Islam en cada una de las acciones donde se impone la barbarie de los atentados terroristas, sean estos en Paris, Beirut, Mogasdicio, Ankara, Bagdad o Estambul. Sin dudar, Ali Jamenei calificó esos actos bárbaros como “terrorismo ciego” y motivo de duelo, no sólo para la sociedad occidental, sino que un duelo compartido por el mundo islámico. No hay doble discurso en las palabras de Jamenei, porque en verdad esa visión del Islam que dicen tener las bandas terroristas está completamente alejada de la esencia de una creencia seguida por cientos de millones de fieles.

Me permito traer a colación lo que considero es el Islam de 1.500 millones de creyentes, no esa visión errada o defendida por Doctrinas como la wahabita, que al amparo de su falso islam y su relación carnal con el sionismo y potencias occidentales agresoras se alejan totalmente de las enseñanzas de una religión que ha mostrado su vocación de paz, sosteniendo lo que brillantemente afirma la Unión Alauita de Beneficiencia de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, con otra carta, a propósito del martirio del Sheij Nimr al Bakir asesinado por el Régimen Saudita a principios de enero del año 2016 y que sintetiza este Islam de paz

En el Nombre de Dios el Clemente el Misericordioso

…”Quien asesine a un creyente con premeditación será condenado a permanecer eternamente en el infierno, además caerá la ira de Dios, y recibirá Su maldición y un castigo terrible”… Sagrado Corán 4:93
Desgraciadamente en el día de ayer, el Sheij Nimr Bakir al Nimr, fue martirizado bajo falsos cargos de terrorismo, como castigo por haber denunciado la exclusión, la marginalidad y las violaciones a los derechos humanos, de los musulmanes shiitas que viven bajo el yugo y la opresión de la Monarquía Absoluta de Arabia Saudita, único país en la tierra que lleva el nombre de una familia real, los Al Saud.

Cada día que pasa es mas evidente la batalla que se libra en el seno de nuestra religión; por un lado se encuentra el Islam de la paz, el respeto, el diálogo y el entendimiento con las gentes del libro (Cristianos y Judíos), el que supo iluminar a la humanidad con la ciencia y la tecnología, con el álgebra, los tratados de medicina de Ibn Sina, y los enormes avances en materia de geografía, física y matemática, el Islam que rescató del olvido a Platón y Aristóteles, el del comercio y la exploración, el del exquisito arte caligráfico, floral y geométrico aplicado a la hermosa Alhambra entre otras maravillas de la arquitectura. El Islam revolucionario, ese que hace 1400 años reivindicó a la mujer y le otorgó el derecho a ser escuchada, a la herencia y al divorcio, el Islam del Profeta Muhammad (PyB) y la continua prédica de un modo de vida piadoso, humilde, en equilibrio y absoluto respeto con todas las formas de vida en el planeta tierra.

El Islam del amor hacia Jesús hijo de María, Moises, el patriarca Abraham y sus hijos Isaac e Ismael con todos ellos sea la Paz. El Islam de la higiene y la limpieza, del ayuno y la abstinencia de las bebidas y alimentos nocivos al cuerpo humano, el de la justicia y la piedad hacia los débiles, los pobres y desamparados, el Islam de la inmensa mayoría de los musulmanes que habitan en paz el planeta tierra.
Mientras del otro lado, tenemos el distorsionado Islam de los hipócritas y mentirosos, el de los fanáticos e intolerantes retrógrados y asesinos, que nos avergüenzan y avergüenzan la religión de Dios, esos que no respetan la vida humana y destruyen el patrimonio de milenios a su
paso, el falso Islam de Arabia Saudita, del ISIS o Estado Anti Islámico, de Al Qaeda y Boko Haram, de Jabhat al Nusra, el falso de Islam de los predicadores de las corrientes de pensamiento del odio Wahabita, Salafista, Takfiri, que rebajan y denigran a la mujer a la categoría de cosa u objeto, despojándola de sus mas elementales derechos, obligándola a vestir el Burka o el Niqab, tapando sus rostros como si estos fuesen motivo de vergüenza. Rechazamos este falso Islam que destruye Iglesias y Mezquitas por igual, que odia la cultura, la
música y el arte, el que decapita que comercia con esclavos.

Ese es el Islam de Abu Sufyan, de Muawiah y Iazid, de Ibn Taimiah, Al Albani y Muhmmad Abdul Wahab (las maldiciones de Dios sean para con ellos y sus seguidores). El falso Islam, que transformó la santa ciudad de la Meca en un gran Shopping Center, que destruyó las ruinas de las milenarias ciudades de Palmyra y Nimrud, el falso Islam de los sultanes y emires que prohíben el festejo de la navidad en sus países mientras dilapidan el dinero de sus pueblos hambrientos en casinos, prostitutas, lujos y fiestas descomunales en las capitales Europeas. El Falso Islam que obligó a la familia musulmana y pacífica del nenito Aylan Kurdi a la desesperación de escapar de Siria para evitar su aniquilación enfrentando el triste destino de una muerte por naufragio en una playa del mar mediterráneo.

Nosotros desde nuestro humilde lugar, repudiamos y nos desentendemos de estos hipócritas que nos avergüenzan ante el mundo brindando una imagen lamentable, atrasada y totalmente distorsionada de nuestras creencias. Es por ello que suplicamos a Dios todopoderoso, el descanso en los jardines del Edén del alma del Sheij Nimr, así como de las almas de los cientos de miles de mártires creyentes, sean estos cristianos o musulmanes, que caen en Siria, el Yemen, Bahrein, Irak, el Líbano, Afganistán, Paquistán o Nigeria, resistiendo los intentos de instaurar en sus tierras la tiranía, la opresión, el despotismo de la corriente del falso Islam Wahabita cuyas muestras de odio e intolerancia han sido testimoniadas por el mundo entero tras los atentados terroristas en Francia, Inglaterra, España y Estados Unidos, potencias que de manera hipócrita alimentan y financian a esta bestia con la compra de petroleo a su principal exportador: Arabia Saudita

Y contrariamente a ese Islam existe una versión malsana, distorsionada, errada, propia de fanáticos, intolerantes y asesinos, que ocasionan un daño inconmensurable, favoreciendo a los enemigos del Islam. Una versión que desprestigia la creencia de 1.500 millones de hombres y mujeres, que en todos los continentes conforman la Umma. Un grupo de terroristas, que no sólo avergüenzan al Islam sino al conjunto de la humanidad, con un actuar que desprecia la vida humana, en una suerte de idolatría surgida de las negras entrañas del wahabismo de la Casa al Saud, que confunde su historia, la política y la religión en el seno de una familia que gobierna con mano de hierro a su población e influye negativamente en la región.

Una Casa al Saud, que en virtud de intereses bastardos y criminales ha dado vida a organizaciones criminales como Al Qaeda, Daesh, Boko Haram, Ansar al Dine, Jabhat al Nusra, entre otras bandas terroristas. Creyendo en un Islam falsificado por los exegetas de las corrientes de pensamiento retrógrados, que sustentados en el odio rebaja, ofende y denigra al ser humano en general y sobre todo a la mujer en forma muy particular sumergiéndola en la categoría de cosa u objeto, despojándola de sus más elementales derechos. Una ideología que ve a otros creyentes del Islam como blancos mortales a los cuales ejecutar, que ven al mundo con el prisma miope de su creencia.

El objetivo central de la segunda carta de Seyed Alí Jamenei tiene así una misión fundamental: clarificar, dar a conocer el Islam verdadero el que se encuentra en la vereda opuesta de esa versión surgida en las oficinas de inteligencia de los servicios secretos de la Agencia Nacional de Seguridad de Washington de la Central Nacional de Inteligencia, del Mossad israelí , del MI6 Inglés y el General Intelligence Directorate – GID – también conocido como Istakhbarat de Arabia Saudita que tuvieron como campo de experimentación las tierras afganas, y se desarrollan hoy en el marco de un Oriente Medio convulso tras las agresiones terroristas contra Siria e Irak. Como también atentados terroristas que han causado víctimas en Beirut, Bangkok, Mogadiscio, Ciudad de Kuwait, Túnez, Ankara, Maiduguri, Paris, Susa, uniendo en el dolor a millones de ciudadanos de países tan diversos como El Líbano, Túnez, Tailandia, Nigeria, Mali, Francia, Dinamarca y en forma crónica en los territorios palestinos ocupados por la entidad sionista, que sufre el terrorismo hace ya 70 años.

Ante se panorama, el mensaje de Seyed Ali Jamenei con su segunda misiva va encaminado a mostrar la cara del Islam alejada de estereotipos, una cara que no esté teñida del enfoque demonizador que occidente ha hecho de esta cultura en los últimos años y que ha generado una ola de islamofobia, radicando allí el origen de la violencia en una política agresiva y hegemónica de las grandes potencias occidentales y sus aliados incondicionales, que induce a asimilar Islam con el terrorismo. El Islam no tiene nada que ver con el terrorismo y menos aún con las interpretaciones de grupos que hacen de la atrocidad su forma de actuar – surgidos, avalados, financiados y apoyados por las potencias occidentales, especialmente Estados Unidos, que a través de estos movimientos busca ampliar sus grados de influencias en todos los rincones del planeta.

Un terrorismo con origen conocido

En esta segunda carta del líder religioso iraní a los jóvenes, éste afirma que “es cierto que hoy en día el terrorismo es un dolor común para nosotros y también para ustedes, pero es necesario saber que la inseguridad e inquietud que ustedes experimentaron por los últimos incidentes, tiene dos diferencias principales con los dolores que han sufrido los pueblos de Irak, Yemen, Siria y Afganistán durante muchos años. La primera diferencia es que el mundo islámico ha sido víctima de la violencia en una escala más amplia y por mucho tiempo. La segunda es que, desafortunadamente, dicha violencia ha sido apoyada por los poderes mundiales de diferentes maneras y muy efectivas”

Seyed Ali Jamenei al constatar el papel de valedores de las grandes potencias respecto a las bandas terroristas que se han desarrollado, sobre todo en el Magreb, Oriente Medio y Asia Central, permite tener presente el papel que Washington y sus administraciones de gobierno – sean estos republicaos o demócratas – han cumplido en el diseño, la creación, el financiamiento, desarrollo y fortalecimiento de los movimientos terroristas de raíz takfirí, teniendo en ello la inestimable ayuda de la raíz ideológica y financiera de este terror con base geoestratégica: Arabia Saudita.

No en balde Estados Unidos fue el creador de grupos como Al Qaeda en la estrategia de combate a las tropas de la ex Unión Soviética avecindadas en Afganistán entre el año 1979 y 1989 con todas las consecuencias nefastas que trajo al mundo la creación de esa criatura, devenido en hijo putativo de Washington. El doble rasero del Occidente ante los movimientos del Despertar en el mundo islámico es un ejemplo claro de la contradicción en las políticas occidentales. Tras la experiencia afgana contra los soviéticos, se adicionaron una serie de intervenciones de Estados Unidos y sus aliados: en Irak que repetido la intervención e invasión de su territorio en dos ocasiones. En Afganistán, invadido nuevamente el año 2001 bajo la excusa del combate al movimiento talibán y la captura de Osama Bin Laden.

Se consolidó así, una red de Bases Militares y Navales de Estados Unidos y la OTAN en el Golfo Pérsico y el Medio Oriente. Se ha trabajado, a partir del año 2011 en derribar a gobiernos árabes en el Magreb, como también seguir apoyando – desde 1948 a la fecha – la política de expansión, ocupación y represión del régimen de Israel contra el pueblo palestino. Sumemos a ello el avalar y apoyar financiera, militar y políticamente la guerra de agresión contra Siria, que tiene como objetivo, no sólo derribar al Gobierno de Bashar al Assad, sino también consolidar una política de cerco contra el Gobierno de Irán.

Hoy, en ese marco, se constata como los grupos terroristas takfirí, como Daesh y Al-Qaeda y sus distintas franquicias en Mali, Níger, Mauritania, Paquistán, Afganistán, Yemen o Paquistán, verdaderos monstruos políticos y militares creados por Occidente, tratan de imponer su ideología radical a costa del sufrimiento de millones de musulmanes. Este escenario mostró que la contradicción mencionada traía consigo un plan bien diseñado, tendiente a generar un geopoder de nuevo cuño, donde el poder hegemónico de estados unidos comenzaba a actuar bajo la estrategia del Leading From Behind, de tal forma de mostrar la relevancia de actores europeos como Francia e Inglaterra y de Oriente Medio como Turquía, Israel y Arabia Saudita.

Ese papel, aparentemente contradictorio – pero esencialmente planeado – fue el papel que Estados Unidos le entregó a Osama Bin Laden, un socio predilecto cuando el enemigo era el comunismo y enemigo declarado cuando la criatura se le escapó de las manos. Ese ha sido el juego permanente de Estados Unidos, un péndulo mortal. Estados Unidos, su gobierno, el Complejo Militar Industrial de la principal superpotencia mundial, el Tea Party, el lobby de Aipac – American Israel Public Affairs Committee – anunciaron con bombos y platillos la muerte de Osama Bin Laden y las cadenas de noticias internacionales mostraban a militares vestidos de civil – ordenaditos, rapados, alineados – compartiendo banderas, gritos en honor a su país, enfervorizados frente a la Casa Blanca, como si el resultado final del partido entre Estados Unidos – gobierno – y Al Qaeda – Bin Laden – haya terminado con un resultado favorable las “Fuerzas del Bien”.

Bin Laden siempre aparecía, cuando menos se le esperaba, cuando menos se llamaba a presencia su rostro angulado, su barba cana y su aspecto flemático empuñando una fiel Kalaschnikov en su mano derecha. Bin Laden aparecía de estampida, de improviso, sin anuncios para copar las agencias de noticias internacionales, para asustar a las líneas áreas y las fuerzas de inteligencia de todo el mundo, asustar a diplomáticos y a los ejércitos, asustar a los periodistas que regresaban presurosos a sus refugios. Osama aparecía siempre cuando más lo necesitaba estados Unidos, las dictaduras, democracias protegidas y las Monarquías feudales del Golfo Pérsico y del Magreb. Bin Laden era la pieza comodín, la que servía para todo.

Era demasiado sospechoso que Al Qaeda, Bin Laden o cualquiera de los lugartenientes del hombre más buscado del mundo no estuvieran en las portadas mientras el viejo orden árabe se desmorona. Pues, cómo seguir asustando a los gobiernos aliados y a los ejércitos de Libia, Arabia Saudita, Túnez, Egipto, Argelia, Marruecos, Jordania, Bahréin, Yemen, Israel, Turquía entre otros con la amenaza de Bin Laden y su imagen instrumentalizada cuando se hacía necesario volver a encender los fuegos de la “lucha contra el terrorismo” “la lucha contra el eje del mal”. Este Bin Laden sanatizado por aquellos que le dieron vida, este Bin Laden que trabajó para que Estados Unidos y el mundo occidental derrotara a la ex Unión Soviética en Afganistán y que después se les escapó de las manos pues el “niño no era tan disciplinado”. La Oveja negra de la familia se convirtió así en el demonio, en Satán, en el depositario de todos los males, en la imagen de Belcebú y junto a ello la presentación del Islam como una creencia “peligrosa”. Muerto el ícono satánico era necesario levantar otros enemigos, en este caso uno más general: el Islam.

El Islam no tiene nada que ver con el terrorismo y menos aún con las interpretaciones, que grupos salafistas y wahabíes sustentan, para justificar así un actuar amparado en una supuesta ideología, que no pertenece al Islam y más bien responden a las políticas de un occidente, que aprovechando dichas doctrinas, que tienen su origen en la Casa al Saud y las Monarquías Feudales del Golfo Pérsico, financian y apoyan generosamente su expansión, les permite implementar sus políticas hegemónicas y objetivos geoestratégicos, donde el terrorismo takfirí sirve de punto de lanza. No sólo para destruir a los países, fragmentarlos o ceñirlos a sus designios, sino también demonizar a la cultura de 1.500 millones de creyentes en el Islam. Ante esa constatación, el Líder de la Revolución Islámica de Irán en su carta difundida el domingo 29 de noviembre expresó su esperanza, que los jóvenes occidentales, ya sea con la urgencia del presente o en un futuro inmediato, cambien esa forma de pensar que ha sido inducida por la hipocresía, cuya estrategia es ocultar objetivos a largo plazo y adornar propósitos arteros.

Este llamado de la carta de noviembre del año 2015 se une a la otra carta emitida en el mes de enero del 2015 donde el Ayatolá Alí Jamenei emitió una misiva donde solicitó a los jóvenes de Europa y de Norteamérica que estudiaran el Islam, que se informarán más allá de lo que los medios de los países donde viven, informarse “de primera mano” y evitar la propaganda claramente islamófoba que los medios de comunicaciones de occidente estaban implementando, en el marco, en ese momento, de la agresión a Siria e Irak y los acuerdos nucleares entre Irán y el denominado G5+1 cuyo resultado positivo permitiría cambiar la correlación de fuerzas en Oriente Medio. Los hechos de París pusieron, nuevamente en el tapete, la necesidad de comprender de qué se habla cuando nombres como fundamentalismo, grupos radicales o terroristas irrumpen a fuerza de balas y muerte.

Conocer quién es el responsable tras los que aprietan el gatillo y quienes están detrás de acciones desestabilizadoras como las de París, son elementos que suelen encontrarse decisiones de grupos de inteligencia con objetivos determinados por círculos de poder más allá de la mirada inicial de los que condenan estos crímenes, léase: el Mossad israelí, la CIA estadounidense, la General Intelligence Directorate, también conocida como Istakhbarat saudí. La francesa Direction générale de la sécurité extérieure y el MI5 inglés. Diferencias que van por el lado del enfoque ante los actos que se nos presentan.

Así como la misiva de enero del año 2015, tras los sucesos de París y la muerte de una docena de personas en los ataques al semanario Charlie Hebdo, fue calificada como un documento oportuno y valioso frente al desarrollo del terror takfirí, la segunda carta del Ayatolá Seyed Ali Jamenei es descrita como “franca y sin rodeos sobre los responsables del actual estado del terror que vive el mundo” y con ese detalle su conocimiento adquiere una relevancia especial, sobre todo viniendo de una nación que ha sido capaz de enfrentar las presiones de esas potencias, valedoras del terrorismo, que por un lado dicen combatir y por el otro los utilizan, con toda la carga de muertes y destrucción que esa conducta significa. Para Jamenei “es cierto que hoy en día el terrorismo es un dolor común para nosotros y también para ustedes, pero es necesario saber que la inseguridad e inquietud que ustedes experimentaron por los últimos incidentes, tiene dos diferencias principales con los dolores que han sufrido los pueblos de Irak, Yemen, Siria y Afganistán durante muchos años”

Esas diferencias son claramente explicitadas por el líder religioso al afirmar que “la primera de ella es que el mundo islámico ha sido víctima de la violencia en una escala más amplia y por mucho tiempo. La segunda diferencia es que, desafortunadamente, dicha violencia ha sido apoyada por los poderes mundiales de diferentes maneras y muy efectivas. Hoy en día, casi todos conocen el papel que desempeñó Estados Unidos en la creación y el fortalecimiento de los grupos terroristas como Al-Qaeda, los talibanes y sus consecuencias nefastas. Junto con este apoyo directo, los conocidos patrocinadores del terrorismo takfirí, además de estar al frente de los sistemas políticos más atrasados, siempre han sido considerados los aliados de los occidentales. Esto tiene lugar mientras, las ideas progresistas y claras surgidas de la democracia activa en la región han sido reprimidas cruelmente. El doble rasero del Occidente ante los movimientos del Despertar en el mundo islámico es un ejemplo claro de la contradicción en las políticas occidentales”.

A diferencia de otras personalidades del mundo, que han olvidado sistemáticamente y desvergonzadamente al pueblo palestino y su lucha por su autodeterminación y la propia sobrevivencia, ante 70 años de agresiones y una política de genocidio implementada por la entidad sionista, Seyed Ali Jamenei afirma que el doble rasero de occidente se expresa “en el apoyo del terrorismo de Estado del régimen de Israel. El oprimido pueblo palestino es víctima de la peor forma de terrorismo desde hace más de sesenta años. Si los europeos, durante los últimos días, se refugian en sus casas y evitan ir a los lugares públicos de sus ciudades, pues una familia palestina, hace más de una década que no se siente segura incluso ni en su casa debido a la máquina de destrucción y la matanza que es el régimen israelí

Como constatación de esa violencia cotidiana, que por crónica parece estar interesadamente olvidada, Jamenei nos amplia esa idea del terrorismo sionista “Hoy en día, ¿Qué tipo de violencia, desde el aspecto de la gravedad de atrocidades, es comparable con la construcción de los asentamientos israelíes? Este régimen usurpador, sin ser condenado seriamente, por parte de sus aliados o las organizaciones internacionales aparentemente independientes, destruye cada día las viviendas y granjas pertenecientes a los palestinos, e incluso no les da la oportunidad para evacuar sus casas o cosechar sus cultivos, y todo esto ocurre ante los ojos espeluznantes y llenos de lágrimas de las mujeres y los niños, que además son testigos de agresiones contra los miembros de sus familias… ¿Acaso en el mundo de hoy, ustedes conocen otro tipo de atrocidad de este tamaño y duración?…¿Acaso esta barbarie llevada a cabo por la fuerza militar de un sistema ocupador, no debe ser considerado extremismo? ¿O tal vez, debido a que dichas imágenes han sido emitidas por las televisiones durante los últimos sesenta años, no deben estimular nuestra conciencia?”

Doble moral occidental

En la carta de noviembre del 2015 del líder religioso iraní dirigida a los jóvenes occidentales se expresa también que los ataques militares contra el mundo islámico, que han dejado un sinnúmero de víctimas, es otro ejemplo de la lógica contradictoria y la doble moral de Occidente. “El sufrimiento que ha experimentado el mundo islámico durante estos años, por el doble rasero de los atacantes, no son menos que los daños materiales, afirma Jamenei, quien convoca a los jóvenes – en virtud de su reserva moral y su capacidad de cambiar el mundo – para construir un futuro mejor y más seguro con relación a las tragedias y actos terroristas que hemos vivido. “Los mil quinientos millones de musulmanes del mundo sienten lo mismo y odian a los autores de tales tragedias. Pero la cuestión es que si los actuales sufrimientos no nos ayudan para construir un futuro mejor y más seguro, entonces se convertirán solamente en recuerdos amargos e infructuosos. Tengo fe de que solamente ustedes, los jóvenes, al tomar lecciones de las adversidades de hoy, serán capaces de encontrar nuevas medidas para definir el futuro, y obstaculizar los desvíos que han creado la situación actual en el Occidente”.

En el corolario de la misiva, que tiene positivas repercusiones, sobre todo viniendo de un actor internacional de la importancia que tiene Irán, Seyed Ali Jamenei afirma “Queridos jóvenes, espero que ustedes cambien ahora o en el futuro, esta mentalidad afectada por la doble moral, una mentalidad que oculta los objetivos lejanos y prepara las intenciones insidiosas. En mi opinión, la primera etapa para establecer la seguridad y tranquilidad, es modificar este pensamiento que crea violencia. No se debe buscar las raíces de la violencia en otro lugar, mientras la política occidental está dominada por una doble moral, los patrocinadores del terrorismo dividen este fenómeno en bueno y malo, y prefieren los intereses gubernamentales en lugar de los valores humanos y morales…La mayoría de los países del mundo se sienten orgullosos de su cultura nacional, unas culturas que al florecer también han alimentado durante cientos de años a las sociedades humanas.

El mundo islámico tampoco ha sido una excepción. Pero en la época contemporánea, el mundo occidental, mediante medidas desarrolladas, insiste en la replicación cultural” Esta replicación cultural de la que habla Jamenei, como un patrón que puede influir sobre el entorno y capaz de propagarse, refiere a la violencia que desde las sombras, pero con gran violencia, se ejerce sobre culturas distintas a las dominantes, haciéndolas aparecer como refractarias al “progreso o a los derechos de las sociedades para acceder a los valores que occidente entrega a través de su herramientas políticas y comunicacionales”.

Indudablemente nadie se niega al valor y a la importancia que tienen los vínculos culturales entre diversas culturas pues, en general suelen traer desarrollo y crecimiento pero…deben ser establecidos en las condiciones naturales y con entero respeto a la comunidad donde dicho vínculo desea asentarse. De lo contrario, afirma el líder iraní, los vínculos heterogéneos y obligatorios, no traen resultados exitosos y son perjudiciales. “Por desgracia, tengo que decir que los grupos innobles como Estado Islámico de Irak y El Levante – EIIL – Daesh en árabe, son el producto de este tipo de vínculos fracasados de las culturas importadas.

Si en realidad el aspecto doctrinal hubiera sido el problema, entonces hubiéramos visto este tipo de fenómenos en el mundo islámico, antes de la época colonial, sin embargo, la historia muestra lo contrario. Ciertos documentos históricos afirman que cómo la mezcla del colonialismo con un pensamiento extremista y despreciable de una tribu primitiva, sembró las semillas del extremismo en la región. De lo contrario, ¿cómo es posible que de una de las religiones más morales y más humanas en el mundo que en sus fundamentos considera la matanza de una persona como la matanza de toda la humanidad, nazca una impureza como Daesh?”

Las interrogantes de Jamenei se direccionan también hacia esa interacción que se genera en ambientes contaminados y generador de violencia, lo que hace imprescindible concretar un análisis completo, investigaciones que determine cuáles son esos elementos contaminantes, que están ocultos pero también los visibles, donde las desigualdades, discriminaciones sean estos legales, culturales, políticos, estructurales fueron creando complejidades, que en el caso del extremismo takfirí se han abierto como una enfermedad, como una herida que secreta mal olor y contaminación. Para Jamenei, en ese marco “son ustedes los jóvenes, los responsables de romper las capas superficiales de su sociedad, encontrar y eliminar los nudos y malicias. En lugar de profundizar las brechas, es necesario restaurarlas. El mayor error en la lucha contra el terrorismo, son las reacciones apresuradas, las cuales solamente intensifican las brechas existentes”

Destaco en momentos donde en general, los líderes del mundo suelen envolver su palabras en floridos lenguajes diplomáticos, donde se piensa más de una vez lo que se va decir por temor a herir susceptibilidades o generar una espiral y una guerrilla inconducente de dimes y diretes, las palabras claras, francas y directas del Líder religioso iraní Seyed Ali Jamenei son un bálsamo frente a tanta podredumbre política, conductas terroristas y aval a esa violencia irracional. En ese ámbito el llamado a los jóvenes es claro y preciso “Por eso les pido a ustedes, los jóvenes, que en base de un conocimiento correcto y profundo, y aprovechando de las experiencias amargas, construyan los fundamentos de una interacción verdadera y honesta con el mundo musulmán. En tales circunstancias, en un futuro cercano serán testigos de que su arquitectura basada en los fundamentos mencionados, extenderá su sobra de confianza sobre sus arquitectos, les premiará a ellos con el calor de la seguridad y la tranquilidad, y brillará en el universo con la luz de esperanza”.

Esta segunda carta del Ayatolá Seyed Ali Jamenei, que complementa la misiva dada a conocer a inicios del 2015, indudablemente cuestiona las políticas de doble rasero del Occidente ante los retos más importantes del mundo, en especial, el terrorismo. Revela el rol desestabilizador de Estados Unidos y su aliados en el mundo y la hipocresía de occidente pero, al mismo tiempo revela la tremenda confianza que se tiene en el papel de los jóvenes como agentes transformadores. Así, el objetivo principal de la carta es darle a conocer a los jóvenes de occidente la verdadera cara del Islam alejada de estereotipos de ignorancia e islamofobia.

En esta juventud se confía como motor de cambio y transformación, una convicción que da una luz de esperanza también respecto a la posibilidad de transitar hacia caminos de paz en nuestro planeta. Los jóvenes, para Jamenei, aún tienen la mente abierta a diferencia de los líderes occidentales que distorsionan intencionalmente la verdad y en ese plano, los invita a conocer el Islam sin prejuicios y no dejarse confundir por aquellos que bajo el nombre del Islam lo distorsionan y sirven a intereses miserables en el marco del wahabismo y los intereses hegemónicos de unos cuantos países. En esa visión errada influyen, en forma principal el trabajo de desinformación, la labor ideológica de los medios de comunicación, que suelen ser la avanzada de las políticas destinadas a demonizar determinada visión del mundo, determinada moral y forma de vida.

Occidente ha tratado, a lo largo de la historia reciente, gastando en ello ingentes recursos, de imponer su visión de mundo, su cultura lo que la convierte en una cultura injerencista, hegemónica, tendiente a destruir la cultura del otro mostrando por ejemplo ciertas características que no son la esencia de esa creencia. Tal cosa ha sucedido con la campaña de islamofobia surgida tras los atentados en Paris en enero del año 2015 contra el semanario Charlie Hebdo, donde millones de personas salieron a las calles de expresar su rechazo a ese tipo de acciones. Misma situación vivida en la capital gala en noviembre del 2015 cuando militantes de EIIL – Daesh en árabe – atentaron contra determinados objetivos causando la muerte de 140 personas. Nuevamente el mundo salió a rechazar estos asesinatos, con justa razón pero…en la mañana de ese mismo día en Beirut, capital de El Líbano un atentado contra creyentes chiitas causó la muerte de 48 personas. No se vieron en las calles de las capitales del mundo carteles del tipo Je Suis Beirut o Je Suis Chiita, lo que deja al descubierto que para occidente en general hay muertos de primera y segunda categoría.

Tras el ataque a Beirut las capitales del mundo no se vieron desbordadas de gente solidarizando con el pueblo libanés, como tampoco salieron a relucir pancartas o imágenes afirmando “Je Suis Beirut”, y menos aún las grandes cadenas de medios de comunicación occidentales sacaron a la calle a sus corresponsales para criticar la acción terrorista que cegó la vida de medio centenar de personas. El Sydney Opera House, The Calgary Tower, el Cristo Redentor en Brasil, Wembley Stadium en Londres, One World Trade Center, Empire State, monumentos italianos u otros grandes sitios arquitectónicos del mundo no se iluminaron con los colores de la bandera libanesa.

Esa falta de solidaridad con los muertos que no sean europeos es parte de la mentalidad colonial que impregna nuestras sociedades ¿Para qué, si los muertos libaneses son una cifra más en la larga lista de miles, de cientos de miles de muertos que el levante mediterráneo adiciona día a día en los conflictos azuzados por las potencias occidentales? ¿Para qué sobrecogerse por la muerte de unos cuantos chiitas en un suburbio libanés? ¿En qué afecta al mundo occidental esas muertes, esos heridos, ese desangrar cotidiano sino son occidentales. No son de los nuestros?

El mismo día, tras el ataque terrorista en Beirut, otra embestida, también atribuida a elementos vinculados a Daesh, pero ahora en el corazón de Europa, en París, la capital de Francia, mediante una serie de explosiones y ataques con el uso de armas automáticas causaron la muerte – hasta ahora – de 130 personas y cerca de 300 heridos. La diferencia fue que no se trataba de la capital de un país ignorado por las grandes cadenas informativas internacionales, ya no se trataba de un país sacudido por la guerra o la agresión. Ahora era Francia, el país de la liberté, égalité y fraternité, aunque ello sea sólo una rémora de máximas sin uso. Una Francia que estaba experimentando lo que Siria vive hace cinco años, como declaró acertadamente el mandatario sirio Bashar al Assad. ¿Vale más la vida de un parisino, un europeo que un musulmán? Cuando Occidente deje esa doble moral, ese doble rasero frente a los hechos que suelen tener como causa la propia ineficacia de sus políticas contra los pueblos del mundo, ese día podrán unir las manos condenando todo tipo de terrorismo, sin que se piense que es más una máscara hipócrita que un deseo honesto
El colonialismo mental que suele sacudir a nuestros pueblos volvió a presentarse con toda su intensidad, la mentalidad de esclavo, de servilismo ante los poderosos y el desprecio ante nuestros iguales se manifiesta, igualmente, a la hora de comparar atentados terroristas. La golpeada no era una nación del Tercer Mundo, pobre desdeñada, donde la muerte suele ser el pan de cada día. El 13 de noviembre la cultura occidental se sacudió hasta los cimientos porque Francia caía bajo el fuego del terrorismo y eso, para las mentes estrechas, los corazones de plomo, la visión miope, el actuar complaciente no podía ser aceptado, olvidando, al mismo tiempo, que esa Francia participa y ha participado activamente de la agresión contra sociedades, que esa cuna de la moderna sociedad occidental considera inferiores. No he escuchado o leído a esas personas horrorizadas por los atentados de París, sentirse sirios, afganos, libaneses, palestinos o saharauis. El colonialismo les llega a la médula, No hay peor esclavo que aquel que defiende al amo, aquel que honra sus cadenas poniéndoselas a los demás o al decir de Goethe “No hay peor esclavo que aquel que se cree libre sin serlo”.

Bien sabían los políticos y líderes franceses, que en su empeño por sacar de circulación a Gadafi, a Bashar al-Asad, por estrechar sus relaciones con el régimen Wahabita de la Casa al Saud y las Monarquías del Golfo Pérsico estaban criando cuervos que cualquier día se volverían contra sus padres putativos y tratarían de arrancarles los ojos y, sobre todo, las acciones hegemónicas allende tierras europeas serían pagadas por los miembros de su sociedad, la gran mayoría inocentes de los crímenes e intervenciones de su clase política y militar. Quienes atentan contra Francia hoy son los mismos que han recibido su generosa ayuda junto a Washington, Tel Aviv y Londres.

Esos hijos, supuestamente descarriados, bailan al compás de la música que sus valedores le ponen y que sirven para intensificar las operaciones de agresión contra Siria e Irak y su política de más largo alcance que les permita cercar a irán e impedir el desarrollo de Rusia como la potencia que busca su lugar. No es casual, que tras el atentado en París cada uno de los socios de la Coalición Internacional liderada por Estados Unidos, supuestamente destinada a combatir a Daesh – y cuyos resultados han sido un fiasco – afirmen que “ahora sí ¡se centrarán en destruir a los grupos takfirí. Cruel juego de intereses que ha significado la muerte de 250 mil sirios, el desplazamiento de 7 millones de sus habitantes, 4 millones de refugiados, principalmente en países vecinos. La destrucción de gran parte de su industria hidrocarburífera y el robo descarado del petróleo, vendido a turcos, israelitas y europeos.

Ese es el verdadero origen de la violencia, visualizado en la segunda carta del Ayatolá Seyed Alí donde expone “de una forma delicada y prudente la doblez de la actitud de Occidente, su falsedad y la imposición de la cultura de la violencia” según palabras del hoyatolislam Kazem Sediqi. Las palabras del Imán Jamenei dan luces del dónde buscar el origen de tanta tragedia que enluta a Oriente medio, dónde encontrar el financiamiento que permite el desarrollo de bandas terroristas que en nombre de un islam que no lo es, asesinan, masacran y sirven a los intereses, justamente de los enemigos del islam

Una carta de las características de la dada a conocer por el líder religioso iraní permite allanar el camino para que el diálogo intercultural, le necesaria comunicación entre culturas diversas como es el mundo musulmán y el mundo occidental transite por carriles de racionalidad, verdad y sobre todo respeto a la diversidad. Para el presidente de la Asamblea Consultiva Islámica de Irán – Mayles- Ali Lariyani “la misiva que presentó Seyed Alí Jameneí al mundo ha puesto de relieve el espíritu imperialista de las grandes potencias, y el odio racial al que incitan. El mundo islámico siempre ha combatido la violencia extremista y los prejuicios ciegos. El flagelo del terrorismo que afecta a la región de Oriente Medio es el resultado de los complots de los dictadores de la región y de los servicios de espionaje de las grandes potencias, y no del Islam puro al que invitó el profeta Mohamad” afirma el político iraní.

Tal como lo han sostenido autoridades sirias e iraquíes, víctimas de la agresión terrorista takfirí apoyados por países como Estados Unidos, la entidad sionista, Arabia saudita y Turquía, entre otros no hubiese sido necesario el despliegue de tropas o la conformación de Coaliciones Internacionales para contender contra las bandas salafistas “hubiese bastado abandonar el espíritu expansionista y respetar los derechos de los musulmanes, en vez de apoyar a los dictadores. Los que han apoyado el surgimiento y desarrollo de esos movimientos terroristas han buscado proteger sus propios intereses, no el del mundo que dicen perseguir y menos el mundo del Islam”.

El Representante Permanente de la República Islámica de Irán ante la ONU, Qolamali Joshru (4) es un convencido que la reciente carta de Alí Jamenei, dirigida a los jóvenes occidentales y de Europa propone un cambio de mentalidad que va a permitir a miles de esos jóvenes que lean, comprendan y asuman el mensaje, enfocarse en un cambio de mentalidad, un viraje al tipo de entendimiento que su líderes políticos han dado a conocer. De esa lectura podrán darse cuenta del grado de implicancia de sus líderes políticos y militares en la agresión contra pueblos como el sirio, el iraquí, Palestina, Yemen y Bahréin. Para el alto funcionario diplomático Iraní – tras hacer alguna lectura de ciertas partes de esta segunda Carta de Alí Jamenei, en una sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York dedicada a la cultura de la paz – es necesario que occidente que reflexione sobre la verdadera razón del surgimiento y ampliación del terrorismo en el mundo.

“La carta de Jamenei, según Joshru, recuerda, que los musulmanes son adalides de la paz y de la cultura de la paz, y por ello el porqué del “terrorismo ciego” que azota a los países islámicos deberá buscarse en otro lugar y estudiar sus motivaciones. Con la lectura de esta misiva, he intentado mostrar la necesidad de poner fin a las políticas que dividen el terrorismo en malo y bueno, porque tal conceptualización no es lógica, y con las políticas que se aprovechan del terrorismo en pro de ciertos intereses políticos”. Según Qolamali Joshru el terrorismo es un “dolor compartido” por todos los seres humanos e Irán aboga por erradicar el terrorismo por medios democráticos. “También invita al inicio de diálogos y cooperaciones para lograr un mejor y más profundo conocimiento del auténtico Islam, que, de hecho, se fundamenta en la justicia, la libertad y la moralidad: Hemos de distinguir bien entre el verdadero Islam y falsas ideologías que solo alimentan al terrorismo. La responsabilidad de Occidente en el surgimiento y desarrollo del terrorismo es clara, sobre todo en los países musulmanes, pues la ocupación y la desestabilización son factores que cristalizan la violencia en el Oriente Medio y provocan el retraso. Desafortunadamente desde un principio hubo actores que trataban de luchar contra el Islam y atacar a los musulmanes (…) Hemos de distinguir entre los musulmanes y el terrorismo”,

La carta del Líder iraní, difundida a partir del 26 de noviembre del año 2015 ha sido traducida en 56 idiomas con el objetivo principal de denunciar la política de doble moral de los Estados Occidentales que fomenta, avala, financia y protege el terrorismo – el mismo que dice atacar en Colaciones que han resultado un fiasco y que han generado más destrucción y muerte tanto en Siria como en Irak – a lo que se agrega el derramamiento de sangre en Yemen, Bahrein, los países del Magreb, el Sahel y algunas capitales europeas. Según opina el Profesor Universitario iraní, Foad Izadi “existe un gran número de personas en el Occidente que comparte las ideas expuestas en la carta del ayatolá Seyed Ali Jamenei, por lo que Irán debe conocer a estas personas e instituciones” y ese conocer implica un trabajo recíproco destinado a hacer llegar los postulados de la carta del Líder religioso iraní a todos los rincones del planeta, utilizando todas las vías y medios que permitan cumplir este objetivo.

La influencia de la carta del pasado mes de noviembre hay que buscarla también en los representantes de otras creencias, como es el caso del religioso e intelectual inglés Frank Julian Gelli quien ante medios persas señaló que “He leído la carta del Líder iraní y en el ámbito del interés que ha despertado en parte de la juventud europea y otros jóvenes occidentales en adherirse a los grupos extremistas creo que es un acto muy importante que un líder religioso escriba una misiva así. Esto se une al propio trabajo del Papa Francisco, que lucha contra las dimensiones negativas de la cultura occidental, convirtiéndose en un gran aliado del Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei. Y adquiere importancia que el destinatario principal sean los jóvenes, son ellos muy idealistas y confían más en el futuro. Hasta aquellos que están sumidos en la vida material, en su interior, piensan en un mundo perfecto” afirmó Gelli.

Frente al trabajo de sostén de grupos terroristas por parte de potencias occidentales destinado a mostrar una cara violenta y obscura del Islam, el reverendo Gelli señala que “existe un esfuerzo de Occidente por vincular el Islam al terrorismo, pero mi experiencia me ha mostrado una perspectiva muy positiva sobre esa religión, ya que el Islam posee una naturaleza pacífica y no violenta. Además de ser una gran religión universal, el Islam tiene a sus espaldas una gran historia, por lo tanto, es absurdo relacionarlo con el terrorismo” Coincide Gelli en atribuir esa visión al trabajo del falso Islam propugnado por la ideología wahabí con sede en Arabia Saudita.

4. http://www.hispantv.com/newsdetail/Politica/77837/jamenei-carta-occidente-terrorismo-jovenes

En la ciudad de Teherán, todos los viernes, en el rezo de ese día realizado en dependencias cercanas a la universidad de Teherán ha devenido en un acontecimiento político –religioso pues allí se emiten opiniones de indudable influencia social En uno de esos viernes, el Imam del rezo del viernes de Teherán, el ayatolá Mohamad Emami Kashani, aseguró que la carta del Líder a los jóvenes occidentales evidencia y responde a la contradicción testificada en la actualidad en el Occidente “que vive una contradicción, por un lado apoya el terrorismo gubernamental, y ayuda a los terroristas de Daesh, y por otro, alega ser opuesto al terrorismo…los dos ejes de la carta, uno la ideología religiosa y el otro la ideología política, indican que las actuales circunstancias del mundo dan lugar a una ola de despertar mundial, ya que todas las naciones del mundo repudian el terrorismo. Los jóvenes tienen que ser conscientes y establecer una relación correcta con el Islam e iniciar interacciones con esta religión, interacciones explicitas y correctas que tendrá una futura globalización y una clara promoción de sus seguridad”!

Tras los atentados terroristas del 11 de septiembre del año 2001 en Estados Unidos, se comienza a motivar en la sociedad internacional una serie de estereotipos y prejuicios sobre el conjunto del mundo musulmán, metiendo en un mismo saco la rica amalgama política y cultural de estas sociedades. Es así que los medios de comunicación y líderes políticos occidentales comienzan una utilización indiscriminada de conceptos, para designar al islamismo denominándolo indistintamente como integrismo, fundamentalismo, activismo religioso, extremismo religioso radical. Esta multiplicidad de nombres muestra la dificultad de comprender el fenómeno y aún más dificultad en entender tanto su especificidad como su heterogeneidad.

Hoy, en el pináculo de los medios de comunicación se ha impuesto el nombre de un grupo terrorista de raíz takfirí, el autodenominado EIIL – Daesh en árabe – que opera directamente en Siria e Irak y ejercen su nefasta influencia en el Magreb y otros países de Oriente Medio y Asia Central, donde cometen crímenes de lesa humanidad, pretenden con su acción mancillar el nombre del Islam, sirviendo a intereses de la triada Washington-Riad – Tel Aviv. El nombre Daesh (5) ha sido utilizado por algunos medios de comunicación como una de las posibles traducciones del acrónimo árabe al-Dawla al-Islamiya fi al-Iraq wa al-Sham – Estado islámico de Irak y el Levante – que es el nombre que utilizan la mayoría de los países árabes para referirse al grupo terrorista takfirí; que avalado, financiado y apoyado militar, logística y financieramente por gobiernos como el estadounidense, la entidad sionista y fundamentalmente por la reaccionaria Casa al Saud han sembrado el terror en Irak y Siria.

El término más adecuado para referirse a este grupo terrorista, en la necesidad de combatirlos también con las armas del lenguaje, no es el de Estado Islámico como ha pretendido imponer este movimiento salafista, pues al utilizarlo desdibuja abiertamente el riquísimo mundo y las fronteras que existen entre conceptos como el Islam, el islamismo, los musulmanes y los islamistas. Daesh no es un Estado, es simplemente una banda de mercenarios, un grupo terrorista que bajo el alero y protección de potencias occidentales, la Casa al Saud y las Monarquías del Golfo Pérsico se ha desarrollado en función de intereses geoestratégicos ajenos al mundo de Oriente Medio desatando el terror y la búsqueda de mancillar el nombre del Islam.

Una usurpación de los sueños y aspiraciones del mundo islámico, donde no lo representa ni menos comparte la práctica de un salafismo antichiita, representando más una herejía antislámica que una corriente política-religiosa abarcadora y respetuosa del mundo creyente musulmán. Esta usurpación del nombre islámico significa, en esencia, una declaración de guerra a todos los musulmanes del mundo, pues lo que sostienen los terroristas de Daesh a través de sus fundamentos takfirí “es que sólo ellos son islámicos, los demás no lo son” calificándolos de incrédulos y por tanto sujetos a ser masacrados en virtud de su posición totalitaria.

5. http://islamoriente.com/content/article/daesh-eiil-el-usurpador

Poner fin al veneno de los movimientos terroristas requiere de antídotos cuya inoculación debe provenir del conjunto de la comunidad internacional, sin actores que sean juez y parte, pues de otra manera la justicia se convierte en venganza y con ello nueva fuente de odios y conflictos. Modificar el papel que cumple Estados Unidos y Europa Occidental en Medio Oriente y Asia Central puede ser un buen comienzo. Resolver el conflicto palestino-israelí, apoyar la democratización de Arabia Saudita, Paquistán, Argelia y Marruecos es indispensable, así como la rehabilitación de la condición cultural y civilizadora de la dimensión musulmana que tienen estas poblaciones, evitando toda estigmatización. Crear las bases de una relación multicultural en el mundo, que concrete procesos como la globalización más allá del elemento económico o político.

Finalmente, y cito en esto mis palabras escritas al calor de un ensayo que denominé “Islam e Islamofobia” que debemos, entre otras múltiples iniciativas, evitar el doble lenguaje y la doble moral frente las situaciones de conflicto. En la Ciudad de Dios de Agustín de Hipona este describe el diálogo entre Alejandro Magno y un pirata al que captura “Cómo osas molestar al mar” le pregunta Alejandro al pirata. El prisionero contesta “¿Cómo osas molestar tú al mundo entero? Yo tengo un pequeño barco, por eso me llaman ladrón y pirata. Tú tienes una flota, por eso te llaman emperador”. La conclusión de esta historia no puede ser que el terrorismo al por menor, dirigido contra ciertos intereses sea terrorismo, mientras que los actos terroristas al por mayor, cometidos en base a supuestos intereses nacionales, no sea terrorismo sino que represalia o búsqueda de justicia.

Pablo Jofré Leal. febrero 2016

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